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Cambia tus Pensamientos

La importancia de la responsabilidad afectiva

La  responsabilidad afectiva es la relación implícita que existe entre dos o más personas, consiste en dar y receptar: empatía, cuidado, cariño, consentimiento y diálogo. En esta relación se realizan  procesos de negociación, a través de la  comunicación con acuerdos beneficios para los involucrados. Según el Instituto Politécnico Nacional de México: “La responsabilidad afectiva es ser claros, respetuosos y empáticos con lo que pueda sentir el otro”.

La responsabilidad afectiva se complica principalmente por la falta de comunicación y la falta de establecimiento de acuerdos, acciones y consecuencias. La falta de responsabilidad afectiva es un factor que puede erosionar una relación. A su vez, cuando no se expresan los sentimientos y emociones, se  llega a un punto donde se generan conflictos y peleas. No permite que exista egoísmo y nos invita a empezar a considerar la opinión de los demás, es decir a ser empáticos.

En Despierta con Gustavo Eduardo, consideramos que la responsabilidad afectiva debe tener dos importantes factores:

Comunicación asertiva: Saber cómo y qué se expresar. Además de la manera claridad y honestidad, con el fin de dar solución, prevenir y superar conflictos.

Establecer acuerdos: A través de la responsabilidad afectiva y el diálogo se establece lo que se va a tolerar y permitir en una relación con otra persona. 

A su vez esto implica:

  • Saber que los vínculos que construimos con otras personas implican cuidados.
  • Tener en cuenta el mundo emocional de otra persona, considerando que puede ser distinto al nuestro.
  • No confundir a otras personas con nuestro cambio de emociones.

Guía para dejar de postergar tus sueños

Cada vez que procrastinamos nuestros sueños sin razones válidas, estamos fortaleciendo nuestra vieja identidad, donde fallamos al cumplimiento de nuestras propias promesas. Una de las causas es porque en ciertas ocasiones, ante situaciones de estrés, nuestra mente dispara alertas de miedo con el fin de protegernos como modo de supervivencia.

Algunas causas por las que postergamos son:

  • Falta de claridad sobre lo que debemos hacer o no saber por dónde empezar.
  • Tener miedo a los resultados, muchas veces preferimos quedarnos en nuestra zona de confort y no arriesgarnos.
  • Excesos de estímulos que no nos permiten enfocarnos.

Hoy en Despierta con Gustavo Eduardo, te invitamos a conocer algunas técnicas para poder lograrlo:

Empezar por la tarea que más nos genera resistencia
Generalmente dejamos lo más difícil para después y posteriormente esa actividad no la llegamos a cumplir, porque se genera una  resistencia. Sin embargo si empiezas por lo complejo, no solo lograrás tu meta, sino que también, tu mente tendrá la motivación necesaria para continuar con las demás actividades.

La Regla de 5 minutos
Una vez que selecciones la actividad a realizar, debes hacerla por solo 5 minutos, durante este tiempo no puedes tener distracciones en redes sociales, correo electrónico, celular, etc. Cuando pasen los 5 minutos, te darás cuenta de que habrás disminuido la resistencia en tu mente e incluso sobrepasarás la regla.

Recuerda tú por qué
Cuando una acción nos genera resistencia, inconscientemente nos enfocamos en lo que no queremos afrontar. Por ello es importante cambiar el enfoque de la emoción vinculada al por qué. El porque te hará recordar esa acción que tanto resistes, ya que es parte de una meta más grande. 

Mecanismos de compromiso
Crea un mecanismos que te comprometa a cumplir con esa actividad, pon fechas límites para que se de ese proyecto. Eso te recordará la importancia de tu compromiso y te llevará más rápido a tomar una acción.

Una vez más, la historia para no mirar atrás

Ingrid camina sola por el oscuro callejón de la amargura, en cada paso que da, un pedazo de corazón va cayendo. Una vez más y sin ser consciente ha utilizado la única táctica de amor que conoce y aquella que nunca funciona: darlo todo por nada.

Este cuento como muchos otros empieza en lo más alto de una montaña rusa y desciende en picada y sin frenos, con picos de maltratos, silencios, miles de llamadas y mensajes, sin respuesta, que le dejan cada vez más desarmada. 

Ingrid cargó con cruces que no le pertenecían, ofreciéndose en cuerpo y alma para salvar a otro de sus demonios, corría tras alguien para rescatarlo, para curarlo, para pegarse como goma de mascar al zapato de quien la pisaba. Una vez más, lo dio todo por miedo a estar sola. 

El miedo, es tan atroz que paraliza, nubla la razón, hace que actuemos por impulso y justifiquemos a quien no nos ama, cubriendo los espacios, los silencios y las urgencia del otro, hasta  volverse indispensable y necesaria. El otro termina por aceptarlo a la fuerza, porque a fin de cuentas le resuelve, le sirve y  le facilita.

Llega aquel día en que esa planta muere podrida por exceso de agua y cuidado. El otro no puede devolver tantos favores. Se hace a un lado por el agobio, por el peso y argumenta que él no ha pedido amor, ayuda, comprensión y tiempo; cuánta razón tiene. Uno siempre da lo que le nace del corazón y se confunde al esperar algo a cambio de ese otro quien tiene libre albedrío. 

Una vez más el corazón de Ingrid se vuelve mil trizas, el cuento llega a su fin, sin comprender qué ha pasado para sentir de nuevo aquel vacío. Ingrid necesita amor y da sin que se lo pidan. 

Amar no es necesitar. Una vez más, Ingrid ha esperado una respuesta favorable, con altas expectativas en ese otro, cuando la única que tiene solución a los cuestionamientos es ella misma. 

Que oportuno es el conflicto para hacer una introspección, un análisis, un entendimiento basado en el amor propio, ese amor que llena vacíos, escucha emociones y nos hace entender nuestros sentimientos. 

Una vez más las lágrimas sirven para purificar el ambiente, para germinar las semillas de los sueños y cosechar frutos de evolución; pero para ello es necesario confiar en el proceso donde se desaprende los patrones y se curan nuestras heridas generadas en la niñez y a través del tiempo.

Esa es la única vía para que no exista una vez más en el fracaso del amor como en otras áreas, trabajar en nosotros para convertirnos en un ser completo y abundante que no necesite de un complemento ajeno, pues solo será una circunstancia y no el centro de nuestra vida.

Limpieza energética ante el conflicto

En el momento que notes algo incómodo en relación a una persona, lugar o hecho, te sugerimos realizar un proceso de limpieza con el fin de contribuir a una solución energética en nosotros y en nuestro entorno.

Recuerda siempre que cuando quieras mejorar cualquier situación en tu vida, existe un único lugar donde buscar: dentro de ti mismo

Al pronunciar las siguientes palabras, realizas una limpieza energética, permitiendo que la energía se neutralice y se transforme en luz. Repite las siguientes palabras:

«Lo siento, perdoname, te amo, gracias». 

En Despierta con Gustavo Eduardo, estas palabras tienen un importante significado que hoy te las enseñamos:

  • Lo siento

Al expresarlo aceptas la  responsabilidad de tus actos, sentimientos y pensamientos. Tu relación con el mundo exterior, te permite perdonar aquello que te hizo daño en tu mundo interior. El darte una disculpa, implica comprender que este dolor trajo consigo una importante lección de vida o un aspecto personal que debía solucionar.  

 

  • Perdoname

Con esta palabra transmutas el dolor, pides energía para perdonarte a ti mismo, llenando tus vacíos con un infinita luz.

 

  • Gracias 

Expresa tu gratitud por recibir enseñanzas que fortalecen tu fe. Con esta expresión confías en que todo será resuelto.

 

  • Te amo

Así permites que la energía bloqueada generada por el conflicto, empiece a fluir y recibas a cambio un auto amor divino, completamente limpio.

 

Es importante considerar que:

  • Si aún no sientes que te has liberado, debes persistir en el proceso de limpieza y así obtendrás una respuesta de autosanación.
  • No existe ninguna regla del orden de las palabras, generalmente solo decirte a ti misma que te amas, lo resuelve.
  • Piensa las palabras en todos los momentos de tu día.
  • Esto te mantendrá con una actitud vibrante de bienestar y auto comprensión.

 

El poder de nuestra palabra

Las palabras que utilizamos a diario, no sólo son un sistema de comunicación, sino que también crean nuestra realidad. Según lo explican Richard Bandler y John Grinder creadores de la programación neurolingüística (PNL), existe una conexión entre los procesos neurológicos, el lenguaje y los patrones de comportamientos que se aprenden a través de la experiencia. 

Actualmente, existen algunas corrientes de pensadores que consideran que la percepción del mundo está filtrada por el lenguaje, de ahí radica la importancia de prestar atención a cómo nos expresamos de nosotros mismos, pues constantemente estamos codificando nuestra realidad y estado emocional.  

En tal sentido, el autor japonés Masaru Emoto, a través de un experimento, afirmaba que las oraciones, palabras afirmativas y/o negativas influyen en los cristales que se forman en el agua, bajo esta premisa si consideramos que nuestro organismo tiene un 80% de agua. Las palabras afectan al correcto funcionamiento del organismo.

En diversas situaciones de nuestra vida, la carencia se ha filtrado en nuestras conversaciones y las manejamos a diario sin ser conscientes de lo mucho que influyen en nuestra mente. Estas palabras cotidianas pueden ser:

  • Poco a poco: Cuando empezamos un proyecto afirmamos: «avanzaremos poco a poco». Sin tomar conciencia de que “poco” significa <escaso>. 
    Se puede afirmar: «Lo haremos paso a paso.» Es más edificante, construye un cuadro mental de más fuerza, que abre un universo de posibilidades.
  • Necesito: Es una palabra de carencia pues das tu poder de acción a otra persona o cosa; ajena a ti: “necesito dinero, necesito un abrazo, necesito que me quieras”
    Se puede afirmar: “Quiero mejorar, quiero apoyo, quiero un cambio”. Estas palabras las hace desde una posición activa y de voluntad.
  • Voy a tratar: Es una frase que implícitamente llama al fracaso en el intento de iniciar, intentar o negociar.
    Se puede afirmar: “Lo haré”. Es una orden que damos a nuestra mente para actuar.
  • Vale la pena: Hablamos de un vocabulario de pobreza, tristeza o angustia.
    Se puede afirmar: “Vale el esfuerzo, vale la satisfacción, vale la alegría”.
  • En la lucha: Es una respuesta que damos cuando nos preguntan: ¿Cómo estás? Esta afirmación inconsciente de ir contra lo difícil, contra obstáculos. 
    Se puede afirmar: ¡Estoy excelente!,* *¡Me siento increíble!,* *¡Genial con la bendición de Dios!,* o cualquier otra afirmación positiva.

La intención que damos a nuestras palabras hacen magia en nuestra vida, recordemos que una palabra es un pensamiento hablado. Un pensamiento es una palabra en silencio. Las palabras son poder, energía creadora, pues crean ideas, crean sensaciones y sentimientos.

Las palabras son semillas que manifiestan la pobreza mental de quien las expresa mediante su vocabulario, debemos cambiar nuestros códigos mentales para proyectar la vibración positiva y la abundancia que deseamos atraer a nuestra vida.

Recuerda que las Escrituras dicen:

¡De la abundancia del corazón, habla la boca!

La palabra es el pilar de tus decretos.

 

El nombre del juego se llama: control

El mar estaba inquieto por una torrencial lluvia en medio del Océano. El barco donde viajaba Verónica se desestabilizó, y aunque el agua aún no tocaba su cuerpo. La mezcla de emociones, vértigo, desesperación y ansiedad, le impiden movilizarse, pese a que el peligro era inminente. 

En medio de esta confusión un molesto sonido se disparó desde el cielo e hizo que Verónica regrese a su realidad. Eran las 05:30 de la mañana, una llamada desde un número desconocido la despertó de un brinco. El celular se escabulle entre las cobijas, la llamada se pierde. Verónica se sienta al borde de la cama, pone sus tibios pies en el frío piso. Se toma con ambas manos la cabeza y respira profundamente hasta despertarse. Este sueño ha sido reiterativo y nunca hay un bote salvavidas.

Verónica toma el celular entre sus manos, mira la hora y le parece absurdo que alguien tenga tanta urgencia en llamar, sin importar la temprana hora. Se pone de pie, va a la cocina por un poco de agua y se queda mirando aquella pared celeste ya sin retratos de su pequeña sala. Aun piensa en aquel aterrador sueño, suspira y decide empezar su día con una ducha fría, se viste en completo silencio y sale de casa sin haber desayunado.

Cierra la puerta de su casa y se lanza a la fría avenida, donde los ensordecedores sonidos de las bocinas de los autos, el tumulto de gente murmurando y demás bulla, son parte de su cotidianidad. Verónica se pone los audífonos en sus oídos buscando en las estaciones de radio una respuesta a su desesperación, asfixia y ansiedad. Sin conseguir escuchar nada coherente en las emisoras, apaga la radio e irrumpe la clase de yoga que ya había empezado, pide una disculpa por la tardanza y se pone en posición para meditar.

Su mente se pierde en la voz de la instructora, quien siempre inicia la clase con una breve meditación.

      -Hoy mantendremos la intención de esta clase es la palabra: “control”. 

La mente de Verónica recibe un corto circuito, que la conecta con su drama interno.

La profesora continúa hablando: 

    -Les pido que tratemos de pensar a través de nuestra respiración, al inhalar y exhalar, de manera pausada y consciente, para tomar el control de nosotros mismos. 

   -Cuántas veces hemos perdido el control de nuestros pensamientos, sentimientos y emociones? Cuántas veces hemos decidido asfixiarnos y desesperarnos por no recibir una solución inmediata a nuestras dudas? Y cuántas de esas veces perdemos el control de nuestros actos con el resto?  

   -Hoy iniciamos esta clase con la intención de retomar ese control y una vez que conquistemos el autocontrol pongámoslo al servicio de los demás, para ser más comprensivos, escuchar a los demás. Dejemos de lado conductas egoístas donde el control sea una manera de presión o daño a nuestro entorno, tan solo por obtener un beneficio. 

Verónica seguía inhalando y exhalando con sus fuerzas, mientras concientizaba las palabras de la instructora, sus lágrimas caían en sus mejillas, pues se identificaba en su totalidad. El control de sus emociones y sentimientos hace mucho tiempo habían dejado de pertenecerle.

Los días iniciaban acelerados pero a medida de que el día iba avanzando, cada minuto y cada hora se pausaba. Verónica se perdía en ese espacio con absoluta tristeza y profunda soledad. El divorcio con su esposo había sido reemplazado por la llegada de un fugitivo amor, que al ser tan volátil, trastocó su mente y su corazón, haciéndole extrañar el doble a quien se fue. Los momentos de felicidad quedaron atrás, no vislumbra un horizonte, sus actividades laborales también se habían pausado, parecía que todo había confabulado en su contra. 

Mientras la profesora pedía a sus alumnos, que hagan la pose de yoga llamada “delfín” por tres respiraciones, inhalando y exhalando, decía:

   -Recuerden que el nombre del juego es: control, puede que esta pose les parezca muy difícil, y eso está bien, denle la oportunidad  a su cuerpo de explorar el dolor, de abrazar el caos y de respirar en él. No porque nos guste mantenerlo, sino porque sabemos que es de gran beneficio para nuestra evolución. Atrévanse a cuestionar esta situación nueva, ¿Qué aprendizaje trae a mi vida? Este sentimiento adverso o desconocido, ¿Qué me indica? La persona que no me agrada o que se fue, ¿Qué me enseñó? ¿Con qué actitud decido ver hoy mi vida?.

  -Inhalen, retengan el aire en sus pulmones y suelten todo el dolor, la preocupación, la tristeza o la ansiedad, que hoy los invade, pues detrás hay una ansiedad que nos obliga a salir de esa zona de confort.

En cada ejercicio la mente de Verónica se liberaba, respondía sus inquietudes y cosía sus heridas más profundas. Ella comprendió que no había más villanos, ni responsables externos, ni siquiera había alguien o algo que pusiera en riesgo su estabilidad emocional por lo cual no era necesario sentir asfixia o ansiedad, todo era un reflejo de ella misma, pidiendo un tiempo para curarse, para retomar el control de sus emociones y dominar sus pensamientos. La vida de Verónica se detuvo para apuntar las luces del escenario a sí misma, a su cuidado,  a su conocimiento, la exploración de esos sentimientos desagradables, a replantear sus límites y a organizar su mente.

Aunque era consciente que le quedaba un largo camino largo y una montaña rusa de emociones, Verónica comprendía que debía explorar, entender y enamorarse de su universo interno, con esos colores brillantes y ollos negros. Las preocupaciones, las tristezas, el depender emocionalmente de otros y hacer responsable a otros; la  ponía en una frecuencia vibratoria de escasez y necesidad, donde Verónica atraía universos igual de colapsados. En cambio, el soltar y dejar que cada persona y cosa tome su lugar en un espacio y tiempo atraía una frecuencia de abundancia acorde con otros universos en iguales o más grandes condiciones. Verónica estaba a salvo y lo iba a estar por mucho tiempo, pues al entenderlo nunca más iba a ceder el poder de su control.

Los grandes maestros de la vida

Resulta increíble reconocer que nuestras mayores lecciones vienen de sucesos y hechos que nos marcaron, aquellos maestros que nos enseñaron cómo forjar nuestra vida y carácter. Hoy en Despierta con Gustavo Eduardo te presentamos a estos maestros:

Maestros del rechazo: 

Pasan por nuestra vida para enseñarnos que ellos somos nosotros, para iluminar el inconsciente con responsabilidad. Cuando se comprende esto, no existen enemigos en ninguna parte, los que llegan solo vienen a potenciar y fortalecer nuestra vida.

Maestros de la crítica: 

Nos enseñan que cuando nuestro ego es lastimado siempre tenemos una reacción. Nos recomienda observar todo con una lupa de sentido del humor.

Maestros del daño: 

Pasan por la vida para recordarnos que alguna herida infantil está abierta y que debemos mirarnos hacia dentro con profundo amor.

Maestros de la envidia: 

Vienen a nosotros para hacernos conscientes de que nuestros dones son prestados y que debemos ejecutarlos con humildad, poniéndolos  al servicio de los demás.

Coméntanos tu experiencia: ¿A ti cuál es el maestro que más te ha enseñado? 

Las habilidades sociales

Las habilidades sociales son la unión de pensamientos, emociones y conductas que tenemos en nuestra vida y que nos permiten relacionarnos con los demás.

Los humanos somos sociales por naturaleza, vivimos en sociedad y necesitamos a los demás para nuestro bienestar y nuestra calidad de vida. Las habilidades sociales nos permiten: interactuar, construir relaciones interpersonales sanas, desarrollar y mantener una autoestima adecuada para obtener lo que queremos.

Las personas con déficit de habilidades sociales tienen tendencia a presentar problemas psicológicos como ansiedad o depresión. Es importante saber que la habilidad social está ligada a nuestro sistema de creencias y nuestra personalidad. 

En el siguiente test ponemos a prueba tus aptitudes y habilidades para relacionarte con tu entorno social, al final del mismo te daremos la respuesta sobre tu tipo de personalidad al relacionarte con los demás.  

En Despierta con Gustavo Eduardo, te presentamos un test con el fin de que identifiques tu manera de relacionarte con tu entorno social.

Consideraciones previas a realizar el test

  • Lee cuidadosamente cada una de las preguntas.
  • Responde sinceramente, marcando cada número.
  • Contabiliza la mayoría de numeros (1…5)
  • Encuentra la respuesta al final de este test

Test:

Soy capaz de expresar mi opinión tranquilamente cuando estoy con un grupo de gente.

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  • 4
  • 5

Cuando veo a una persona atractiva que me gustaría conocer más, me acerco a ella para iniciar una conversación.

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  • 4
  • 5

Acepto hacer planes que no me apetecen porque me cuesta decir ‘no’.

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  • 5

En una discusión, digo lo que pienso pero respetando al otro, hablándole con un tono de voz y vocabulario correcto porque mi intención no es hacerle daño sino encontrar una solución juntos.

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  • 5

En temas de trabajo, prefiero escribir e-mails que las reuniones personales.

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  • 5

Me cuesta pedirle a una persona de confianza que me ayude o me haga un favor.

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  • 5

Soy capaz de expresar lo que siento a los demás.

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  • 4
  • 5

Si no estoy contento con un producto o servicio, se lo comunico a la persona responsable de manera correcta con la intención de llegar a un acuerdo. (Por ejemplo: He comprado una chaqueta y al llegar a casa veo que está manchada, vuelvo a la tienda y explico lo sucedido con el fin de encontrar una solución).

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  • 4
  • 5

No tengo problema en hacer un halago o cumplido de forma sincera y me gusta hacerlo.

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  • 4
  • 5

Cuando estoy en una cola y alguien que iba detrás pasa por delante de mí, me callo.

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  • 3
  • 4
  • 5

Respuestas del Test

Si la mayoria de tus respuestas son el número:  4 y 5

Indica que tienes un nivel alto de habilidades sociales. ¡Felicidades! Eso significa que te gusta relacionarte con los demás y eres bueno haciéndolo. Eres capaz de expresar tus propias opiniones y sentimientos en diferentes tipos de interacciones sociales. Sabes defender tus derechos frente a personas desconocidas y cuando surge un conflicto no te callas pero tampoco eres agresivo: sabes argumentar y buscas un punto medio entre el otro y tú. Cuando algo no te gusta o no lo quieres sabes expresar tu negativa sin ofender al otro. También eres capaz de dar el primer paso para iniciar una relación. 

Si la mayoria de tus respuestas son el número: 3

Indica que tienes un nivel medio de habilidades sociales. Eso significa que te relacionas correctamente con los demás pero aún puedes aprender y mejorar. Sueles ser capaz de expresar tus propias opiniones y sentimientos en interacciones sociales en las que te sientes más seguro, sin embargo, en situaciones más complejas te cuesta expresarte. No siempre sabes cómo defender tus derechos. En general sabes decir que no a un plan que no te apetece o a algo que no quieres, pero no siempre lo haces, quizás por evitar conflictos o por miedo al rechazo. Puedes aprender a gestionar mejor los conflictos con una actitud más asertiva. No te sientes totalmente seguro para tener la iniciativa y empezar una conversación con alguien que te gustaría conocer.

Si la mayoria de tus respuestas son el número: 1 y 2

Indica que tienes un nivel bajo de habilidades sociales. Eso significa que las interacciones sociales suelen producir malestar y no disfrutas de ellas, cosa que a veces te complica la vida. ¡Todavía tienes mucho por aprender! Te falta aplicar la asertividad y aprender a expresar lo que piensas y sientes. No sabes cómo defender tus derechos ni decir que no cuando no estás de acuerdo con algo, seguramente por miedo al enfado de los demás y a los conflictos, pues aún no sabes cómo gestionarlos bien. Te sientes inseguro cuando estás en grupo o con desconocidos. Te cuesta hacer preguntas y coger la iniciativa en una conversación.

Los niveles de la Autoestima

En Despierta con Eduardo hemos hablado en ocasiones anteriores en relación a la autoestima como la imagen, aprecio y consideración que tenemos sobre nosotros mismo y es importante autoconocernos para evolucionar personalmente y profesionalmente, pues sabremos con claridad cuáles son nuestras fortalezas pero también nuestras debilidades.

Según el psicoanalítico argentino Hornstein, la autoestima se puede clasificar en varios niveles y a su vez cuestionarnos qué clase de autoestima tenemos en nuestra vida:

  • Autoestima alta y estable: Las personas con este tipo de autoestima, no se dejan influenciar por lo que ocurre a su alrededor de forma negativa, por lo que es considerada como fuerte o elevada. Es capaz de defender su punto de vista de forma calmada y se desenvuelven de forma exitosa a lo largo del tiempo sin derrumbarse.
  • Autoestima alta e inestable: Las personas tienen una alta autoestima pero no la mantienen en el tiempo. No suelen tener las herramientas suficientes para enfrentarse a ambientes estresantes. No aceptan el fracaso ni posturas opuestas a su visión. 
  • Autoestima baja y estable: La característica principal de estas personas es infravalorarse en todo momento, por pensar que no pueden hacer aquello que se propongan. Se muestran indecisos y temen equivocarse, buscan el apoyo de otra persona y otros puntos de vista ya que se valoran de forma negativa.
  • Autoestima baja e inestable: Son personas que prefieren pasar desapercibidas en todo momento y que piensan que no pueden conseguir nada. Son sensibles e influenciables y prefieren no enfrentarse a nadie incluso aunque sepan que tienen la razón.
  • Autoestima inflada: Tienen una personalidad fuerte y se creen mejor que los de su entorno. Nunca escuchan, ni prestan atención alguna, suelen culpabilizar a los demás en situaciones estresantes y tienen un ego grande. No son capaces de corregir sus propios errores ni tampoco criticarse a sí mismos. Se caracterizan por ser superficiales.

La autoestima se va formando a medida que vamos creciendo gracias a nuestra relación con nosotros mismos y con el entorno y las personas que nos rodean. Los factores que influyen son:

  • La familia y los amigos
  •  Alcance de metas y objetivos
  • Atención que se recibe

Es necesario recordar que existe una diferencia entre autoconfianza y autoestima. 

La autoconfianza es la capacidad de conseguir los objetivos o metas que una persona se propone y la autoestima se entiende como una valoración global que se hace una persona de sí misma.

El ratón y el trigo (Fábula)

El raton Jorge Luis siempre hambriento e inquieto corría ágilmente y sin rumbo; por los jardines de una casa. Luego de muchos intentos por ingresar, encontró una ventana entreabierta y luego de guiarse con sus largos bigotes y nariz puntiaguda ingresó al inmueble quedándose atónito por la blancura de las paredes y limpieza del lugar.

Al llegar a la cocina su delgado y pequeño cuerpo se reflejaba en las mesas de mármol perfectamente pulidas, subió sin dificultad por las alacenas de madera blanca, hasta encontrar un frasco repleto de granos de trigo. 

Jorge Luis saltó de alegría al encontrar suficiente comida, porque ya no necesitaba esforzarse e ir en busca de alimento. Agilmente movió sus pequeñas patas para abrir la tapa del frasco, al lograrlo saltó dentro de él, sin pensarlo.

En su emoción, el ratón ignoró  las alertas de peligro y solo se dio cuenta de ellas, cuando llegó al fondo; estaba atrapado y no podía salir. Ahora, para seguir viviendo, dependía de que alguien le diera de comer. No podía ir a ningún otro lado fuera del frasco rebosado de granos de trigo, ni elegir qué granos comer, mucho menos disfrutar de su libertad, ni respirar.

Las últimas horas de vida del ratón Jorge Luis, estuvieron cargadas de reflexiones y enseñanzas: 

  • Las cosas que no se ganan a través del esfuerzo, nos pueden llevar a la dependencia de algo o alguien más.
  • Si algo llega muy fácilmente, hay que ser sensatos en reflexionar, si realmente valga la pena.
  • Lo fácil o a corto plazo, pueden conducir a trampas a largo plazo.
  • Si no utilizamos nuestro potencial, no mejoramos nuestras habilidades, las perderemos.
  • Se debe tomar decisiones correctas en el momento oportuno para aprovechar nuestros recursos y garantizar nuestro poder de decisión.
  • La libertad, es algo que no se valora tanto hasta que se pierde definitivamente. 
  • Tu tienes capacidad de elección antes de cualquier acción o impulso.
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