El raton Jorge Luis siempre hambriento e inquieto corría ágilmente y sin rumbo; por los jardines de una casa. Luego de muchos intentos por ingresar, encontró una ventana entreabierta y luego de guiarse con sus largos bigotes y nariz puntiaguda ingresó al inmueble quedándose atónito por la blancura de las paredes y limpieza del lugar.
Al llegar a la cocina su delgado y pequeño cuerpo se reflejaba en las mesas de mármol perfectamente pulidas, subió sin dificultad por las alacenas de madera blanca, hasta encontrar un frasco repleto de granos de trigo.
Jorge Luis saltó de alegría al encontrar suficiente comida, porque ya no necesitaba esforzarse e ir en busca de alimento. Agilmente movió sus pequeñas patas para abrir la tapa del frasco, al lograrlo saltó dentro de él, sin pensarlo.
En su emoción, el ratón ignoró las alertas de peligro y solo se dio cuenta de ellas, cuando llegó al fondo; estaba atrapado y no podía salir. Ahora, para seguir viviendo, dependía de que alguien le diera de comer. No podía ir a ningún otro lado fuera del frasco rebosado de granos de trigo, ni elegir qué granos comer, mucho menos disfrutar de su libertad, ni respirar.
Las últimas horas de vida del ratón Jorge Luis, estuvieron cargadas de reflexiones y enseñanzas:
- Las cosas que no se ganan a través del esfuerzo, nos pueden llevar a la dependencia de algo o alguien más.
- Si algo llega muy fácilmente, hay que ser sensatos en reflexionar, si realmente valga la pena.
- Lo fácil o a corto plazo, pueden conducir a trampas a largo plazo.
- Si no utilizamos nuestro potencial, no mejoramos nuestras habilidades, las perderemos.
- Se debe tomar decisiones correctas en el momento oportuno para aprovechar nuestros recursos y garantizar nuestro poder de decisión.
- La libertad, es algo que no se valora tanto hasta que se pierde definitivamente.
- Tu tienes capacidad de elección antes de cualquier acción o impulso.
