Soy Gustavo Eduardo. Yo sobreviví a mi propia noche oscura y hace dos años atravesé una crisis existencial más profunda de mi vida.
La muerte de mi ego. La caída de todas mis certezas. El desmoronamiento de la identidad que había construido. Fue el infierno. Y fue mi renacimiento.
Hoy acompaño a mujeres que están en ese mismo umbral oscuro, porque sé exactamente cómo se siente… y sé que del otro lado hay una libertad que nunca imaginaste posible.