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Cambia tus Pensamientos

¿Por qué no puedes enfocarte en lo que quieres hacer?

Uno de los principales elementos para alcanzar tus metas consiste en estar enfocado en lo que tienes que hacer para lograr lo que quieres. Estar enfocado requiere concentración y estar atento a todo lo que se vincula con tus objetivos.

En ese camino hacia tus metas surge un elemento llamado distracción que obstaculiza tu desempeño y que se convierte en un reductor de tu capacidad y tu esfuerzo para lograr lo que te propones.

La distracción es un factor muy común en los seres humanos y cada día recibimos muchos más elementos que distraen nuestra voluntad y nos desvían de nuestro objetivo. Por eso, te propongo que elimines estas distracciones que te impiden concentrarte en lo que tienes que hacer.

Estar enfocado

Es importante que seas consciente de la importancia que tiene estar enfocado en tus actividades y en lo que haces. Enfocarte no es sólo saber focalizarte en lo que haces, sino que constituye una conexión real y consciente entre lo que estás haciendo y tu interior.

Esta concentración se produce cuando eliges un estímulo en tu entorno y te enfocas en ese estímulo ignorando todos los demás. Por eso, es tan fácil distraerte, porque por el simple hecho de cambiar el estímulo en tu entorno, dejas de enfocarte en el estímulo que te interesa y te enfocas en ese otro que te llamó la atención o te interrumpió , perdiendo la conexión con el primer estímulo.

Por ejemplo, si estás leyendo un artículo en una revista y cuando terminas no recuerdas qué leíste o no comprendiste lo que leíste, lo más probable es que no estabas enfocado en el estímulo de la lectura, sino en cualquier otro estímulo en tu entorno, que puede ser la televisión, el celular, una conversación cerca de ti…

El estimulo que conecta lo que quieres con tu interior esta muy relacionado con tu motivación y con el interés que tienes por lo que quieres. Si algo no te interesa es muy difícil que encuentres un estímulo que conecte y te permita enfocarte.

Lamentablemente, en la actualidad es difícil eliminar las distracciones que tienes en tu entorno. Primero, porque sin ser conscientes te distraes, te dejas llevar y dejas de hacer lo que estabas haciendo. Y segundo, porque son externas, y de alguna manera, no dependen sólo de ti.

Existen múltiples distracciones naturales como:

  • Padecer de una fatiga.
  • Falta de sueño.
  • Falta de voluntad.
  • Ser distraído.
  • Tener ideas erróneas de planificación.
  • Tener ideas limitantes en lo referente al desempeño personal.

En la actualidad, existen un sin numero distracciones externas que quiero considerar como factores que limitan tu concentración:

Facebook. Pasarte el día revisando tu Facebook no te ayudará a concentrarte en tu actividad. Tener el Facebook abierto en tu celular o computadora es una tentación y una distracción, sobre todo, porque tienen un sistema de atracción y de sonidos, alertas y notificaciones constantes que llaman tu atención y se convierten en un estímulo anulador del estimulo principal, que es tu actividad. Por lo que, te recomiendo establecer horarios para revisar tu Facebook y para postear.

Esta constante recepción de información mediante Facebook, Twitter, Email, y demás redes sociales, disminuyen tu capacidad de concentración, entre otros factores, porque todos los mensajes están limitados a un numero de caracteres muy pequeño y acortan la  longitud de tu capacidad de concentración en textos largos como artículos, ensayos y otros textos.

Fumar. En las personas que fuman se manifiesta la necesidad de inhalar nicotina para lograr concentrarse en algo, convirtiendo esta falta de concentración uno de los síntomas de abstinencia del cigarrillo más destacable.

Falta de sueño. Tener sueño por no haber dormido bien o lo suficiente puede ser un factor de distracción muy grande a la hora de quererte concentrar en algo que estás haciendo.

Televisión. La televisión está muy relacionado con la falta de concentración y atención.

Celular. Recibir llamadas constantemente dificulta la concentración. En adición a que los celulares actualmente son inteligentes, es decir, tienen aplicaciones para recibir correos que emiten un sonido cada vez que recibes uno y automáticamente tomas el celular y ves qué correo te llegó.

Luego, puedes revisar en Facebook, el Twitter, y todas las demás aplicaciones como Whatsapp, por la cual, cualquier persona en cualquier momento puede iniciar contigo una conversación sin importar que estés reunido o trabajando.

Correo electrónico. Sin darte cuenta revisas tu correo electrónico 10 veces al día. Estás pendiente al sonido que emite tu celular cuando recibe un correo e inmediatamente lo tomas para revisarlo. De esa forma pierdes de 3 a 5 minutos, cada vez que escuchas el celular recibir un correo.

Organízate de forma que revises tu correo una o dos veces al día. Y cuando lo revises, cierra el Outlock, Mail o cualquier otra aplicación en la que revises tu correo.

Evita mantener abierta aplicaciones como Skype, Messenger, Whatsapp, Facebook, porque cualquiera puede interrumpir tu labor y distraerte.

Cómo puedes mejorar tu concentración

  • Haz una lista de todo lo que tienes que hacer y pégala en un lugar donde la tengas presente y a la mano.
  • No dejes lo importante para mañana. Lo que es importante tienes que hacerlo porque si no lo haces, y es realmente algo importante, al día siguiente se convierte en urgente y te impedirá realizar tus actividades planificadas para ese día.
  • Una actividad a la vez. Muchas personas piensan que realizando dos actividades a la vez pueden avanzar más. Sin embargo, no es así.
  • Cuando tengas algo que hacer, hazlo de una vez, puedes conseguir más de lo que piensas con tan sólo 15 ó 20 minutos, en vez de esperar tener un espacio de mucho tiempo para hacerlo porque muchas veces no logras tener ese tiempo disponible.
  • Limpia tu entorno. Una de los factores que más distraen cuando realizas una actividad es tener enfrente otra actividad pendiente. Caes en la trampa de pensar que ese pendiente que tienes enfrente sólo te tomará 5 minutos y detienes lo que estás haciendo para ponerte a hacerlo, y comprobar que tomaba más de 5 minutos y te impidió terminar la que estabas haciendo.
  • Haz lo que quieres hacer en un horario que sabes que estás mas despejado y en atención. No esperes las horas pesadas para hacerlo como recién almorzado o cansado.
  • No retes tu concentración realizando actividades demasiado largas que excedan lo adecuado. Puedes tomar un receso y retomar tu actividad.
  • Cuando realices una actividad, prepárate para realizarla y deja a un lado todo aquello que sabes que te distrae, apaga la televisión, pon en silenciador tu celular, sírvete un vaso con agua para que no tengas la excusa de levantarte por tener sed y entretenerte en el camino con otro estímulo.
  • Un recurso que te puede ayudar a concéntrate mejor es no tener al mismo tiempo cuestiones de trabajo con cuestiones personales, o cuestiones de trabajo con cuestiones de diversión, por ejemplo, tener en el iPad tus aplicaciones para trabajar y las aplicaciones de juego en la misma pantalla.

Lo que te propongo es que busques cuáles son tus propias distracciones y las elimines. El poder enfocarte en lo que quieres es una decisión personal y sólo tú puedes lograrlo.

No importa qué tengas qué hacer o qué quieras hacer, si no te concentras en lo que haces y no te enfocas en el estimulo adecuado, no lograrás tener la atención necesaria para realizarla de forma eficaz.

Recuerda que la falta de concentración afecta tu poder personal. Así que te invito a que respondas a la pregunta: ¿Sabes qué distrae tu atención?

Despierta con Gustavo Eduardo

Cómo convertir tu miedo en tu aliado

Miedos o la eterna pregunta cotidiana: ¿Qué hacer? ¿Qué decido?

Siempre que pronunciamos la palabra miedo, invocamos distintas imágenes que varían de persona en persona, pero son en esencia tan estremecedoras por igual. Los miedos te hielan la sangre y te acobardan hasta el punto de vivir acumulando temores encerrados, y soportando el mismo trabajo, pareja o situación desagradable por mucho tiempo.
Sentir un miedo que transforma el cielo celeste en gris y el horizonte en algo tan lejano que puedes creer que es imposible llegar hasta allí. Y te olvidas de mirar dentro y ser consiente de que tienes los elementos necesarios para enfrentar ese escenario y transformarlo en un futuro alcanzable y brillante.

Me pregunto si los miedos tienen alguna razón de existir

El problema es que si tienes miedo, vives con la pesadilla constante de que todo aquello que has construido pueda destruirse de un momento a otro.

  • Vives con la angustia de que el avión en el que viajas se estrelle.
  • Miedo al blanco, al negro, al amarillo, al policía y al terrorista.
  • Te levantas pensando que vas a engordar, que si te enfermas o estas envejeciendo.
  • Con la angustia de que tus amigos se ofendan y no te hablen nunca más.
  • Con la incertidumbre de votar o no votar al candidato por el cambio o continuar con un Presidente corrupto.
  • Miedo de perder el trabajo.
  • Miedo de perder la privacidad en internet. Miedo a tener un perfil en Facebook.
  • Miedo a perder el dinero, a dar, a ser engañado, a no saber qué decir…
  • De que explote una bomba e inevitablemente pierdas un brazo, un ojo, un dedo, y hasta dejes de vivir y te prives de muchos momentos por miedo a vivir.
  • Miedo a amar. A entregarte por completo a otra persona porque te enfocas más en lo vulnerable que te vuelve entregarte que en el beneficio de amar y ser amado.
  • Miedo a morir antes de haber hecho TODO LO QUE QUIERES HACER.

Y no te das cuenta de que es ese miedo lo que te evita hacer lo que quieres hacer. El miedo es una respuesta natural de tu organismo. Es una respuesta ante el peligro. Puede ser una respuesta a algo que pasó, que está sucediendo o que podría pasar. Esta respuesta puede provocarte un estado de parálisis en el que no haces nada, un estado de ansiedad que te controla.
El miedo es natural, sin embargo, no siempre está subordinado a la realidad. Algunas veces, el temor es producto de una proyección sobre la realidad. Y te convences de que la realidad que te rodea es aterradora y funesta, cuando en verdad no es tan perjudicial y es inferior a ese monstruo que concebiste en tu mente.
El psicoanálisis Freudiano, nos dice que los miedos provienen de algo llamado “PULSION DE MUERTE” y que luego fijaciones fortuitas sobre objetos azarosos que han coincidido con algún impulso primitivo durante nuestro desarrollo psíquico.

En palabras comunes, esto significa que tendencias naturales en tu cuerpo y mente coincidieron con experiencias cotidianas de tu vida donde algún objeto, situación o persona que fueron los depositarios de esa sensación de miedo o incertidumbre que sientes, y a partir de allí, comenzamos a asociar reiteradamente ese objeto como productor de miedo. Las fobias son casos extremos de este fenómeno, por ejemplo.
Durante la formación y consolidación de la psiquis que es la parte de la mente a través del cual das significado al mundo que te rodea y a ti mismo, la pulsión de muerte que existe naturalmente en ti, produce una sensación insoportable de miedo y desesperación que intentas combatir constantemente.
La consolidación del ego personal es clave para enfrentar los miedos. De aquí que se diferencien aquellos con buena autoestima o aquellos más “débiles” catalogados por la sociedad. La construcción del “yo” en el espacio psíquico tiene un momento y un tiempo en nuestro desarrollo evolutivo, pero si no logramos desarrollarlo hacia una buena autoestima, aún así puedes hacer algo al respecto, porque no es demasiado tarde.

¿Cómo afecta a la mente?

Si bien el miedo hasta ahora descripto guarda relación con el mundo real y existe también el miedo imaginario o neurótico que no tiene correspondencia con el peligro, es importante que entiendas cómo funciona el miedo y cuáles son los miedos más comunes.

Cuando sientes miedo tu cerebro se concentra en protegerte como una táctica de adaptación. De tal forma, que lo que hace tu cerebro es que se convierte en una masa analítica que clasifica y ordena todo lo que te ha pasado y te ha salido mal, lo conecta con lo que te puede salir mal, y en consecuencia, tu miedo aumenta, consigue desmotivarte y lograr que no tomes ninguna acción que te permita conseguir lo que quieres.
Esta conexión entre tu cerebro y tu miedo es tan poderosa que provoca una antipatía ante la posible perdida y emula todo lo que si es posible. Es por eso que el miedo puede detenerte, dejarte inactivo, y hasta hacerte creer que nada es posible, porque ese poder es el doble con relación al poder de tu impulso hacia lograr lo que quieres.
Ahora bien, tu cerebro también tiene un sistema de liberación química que produce bienestar cuando haces algo nuevo y emocionante, que permite contrarrestar el poder de esta conexión entre tu cerebro y tu miedo.
Cuando haces algo nuevo, algo que te apasiona, algo que te emociona, este sistema se activa enfocándose en lo novedoso y en la acción. De esta manera consigues disminuir la antipatía a la pérdida, transformando el riesgo a perder en una oportunidad para lograr lo que quieres. Es cómo enseñarle a tu cerebro que se concentre en lo que quieres lograr y no en el miedo.

Principales miedos

  • Miedo al rechazo. Una de las situaciones más comunes se da cuando tienes miedo a que te rechacen.
  • Miedo a no creer en ti. Por muchas razones, no aprendes a lo largo de tu vida a creer en ti mismo.
  • Miedo al fracaso. Miedo a creer que todo te saldrá mal. Miedo a creer que porque falles una o dos veces, ya no lo podrás lograr. Miedo a creer que las metas se lograr a la primera oportunidad.
  • Miedo al qué dirán. Miedo a lo que diga la gente de ti si fallas. Si lo que planificaste no está resultando tal como lo planificaste.
  • Miedo a perder. Miedo a perder lo que tienes. A quedarte sin dinero si es un negocio, a quedarte solo si estás casado.
  • Miedo al éxito. Porque sin darte cuenta, crees que no puedes manejar algunas situaciones. Piensas que porque eres exitoso ya no te puedes equivocar y tienes que ser perfecto. Miedo a no saber lidiar con el todo lo que implica tener éxito.

¿Cómo enfrentar tus miedos?

Despierta con Gustavo Eduardo Periche
Cómo convertir tu miedo en tu aliado Artículo para ¡Despierta! con Gustavo Eduardo

Para entender el miedo y convertirlo en tu aliado es oportuno que entiendas y tengas muy claro cómo funciona el miedo en el cerebro. Por eso, te lo explicaré de nuevo.
El miedo se manifiesta en la parte del cerebro llamada límbico y ocurre porque el cerebro constantemente revisa todo lo que pasa en nuestro entorno a través de los sentidos.
Cuando el sistema límbico detecta algo que entiende como amenazador activa la amígdala cerebral para producir alertas que se manifiestan en todo el cuerpo con la intención de que respondamos a esa amenaza. Y ahí es cuando nuestra respuestas puede ser desde un simple susto hasta una paranoia obsesiva que nos produce un daño terrible.
Las manifestaciones más comunes cuando sentimos miedo consisten en el incremento del metabolismo celular, el corazón bombea la sangre con mayor velocidad para incrementar la adrenalina, aumenta la presión arterial, aumenta el nivel de glucosa, se dilatan las pupilas para que entre más luz por nuestros ojos y podamos estar más alerta, la sangre fluye más hacia las extremidades, deforma que todo en su conjunto nos condiciona y prepara para dar una respuesta.
En este punto es donde tenemos que lograr enfrentar y contralar nuestros miedos, porque nuestro cuerpo se prepara para dar una respuesta y está en uno medir esa respuesta. No es lo mismo, por ejemplo, que ante una cucaracha que inesperadamente aparezca frente a ti, la respuesta que des sea de cuidado, de moverte rápido con un periódico y la matarla; o la respuesta de gritar como loco, subirte en una silla y mostrar un estado de nervios y ansiedad que desborde tu estado de bienestar.
Estos estados alterados de tu ser por causa del miedo pueden desembocar en taquicardias, sudoración, temblores y hasta puede provocar que te orines involuntariamente por alteraciones en los riñones a causa de este proceso.

Un factor importante para enfrentar tu miedo y con el cual quiero comenzar es creer en ti mismo. Una forma de contrarrestar este miedo es ir obteniendo pequeños triunfos para ir enlazando un triunfo con otro e ir aumentando tu confianza en ti mismo.

De esta forma te sentirás cómodo con el riesgo, y al ir alcanzando las metas, lo que haces es establecer una serie de retos manejables que puedes alcanzar en el corto plazo, porque cada vez que alcanzas el éxito, tu cerebro libera dopamina, que te motivará a buscar el siguiente éxito.

Lo que te quiero dejar claro es que una forma efectiva de eliminar tu miedo es enfrentándolo. Tu miedo está caracterizado por pensamientos que lo refuerzan, así que si eres capaz de controlar tus pensamientos, crear pensamientos positivos y activar tu sistema de liberación de químicos, podrás controlar tus miedos y convertirlos en tus aliados.

Cuando hablo de crear pensamientos positivos me refiero a crear una visión de la situación temida en la cual todo sale bien y lograr lo que quieres. De esta forma tu mente registra una experiencia positiva para contrarrestar la situación riesgosa que produce tu miedo.
Tu mente teme enfrentar situaciones nuevas y desconocidas, por eso es importante tener una visión positiva para que deje de ser algo desconocido en tu mente, en el momento en el que tu visión sitúa una situación como algo vivido, con la conclusión de que todo salió bien, tu miedo disminuye.
Lo importante no es sentir miedo, es que tu miedo no te detenga. Es que tomes de la mano tu miedo y logres tu meta. No es que dejes de tener miedo, es que con todo y miedo, logres lo que quieres.

Te dejo una lista de afirmaciones que pueden contribuir con esta causa:

  • Los miedos se pueden controlar.
  • Es posible vivir en paz y armonía.
  • El miedo y el enojo son la misma cosa.
  • Miedo y desconfianza son una sola cosa.
  • Las resistencias, negaciones y la NO-aceptación de la propia vida y los propios miedos son la trampa.

Filmes recomendados:
Happythankyoumoreplease, director: Josh Radnor
3-Iron, director: Kim Ki Duk

Este artículo fue escrito por Gustavo Eduardo Periche y Nadia Dufou
¡Despierta! con Gustavo Eduardo
Para tener un propósito en tu vida.
www.despiertavida.com
Correo: despiertavida@gmail.com
Twitter: @despiertavida

¿Qué tanto criticas a los demás? : principales razones por las que criticamos a los demás.

Una actitud muy común en los humanos es criticar. Sin darnos cuenta, criticamos todo y a todos constantemente.
Es muy común criticar porque el otro no hizo una determinada labor cómo nosotros la haríamos. Y eso no quiere decir que lo hizo ni mejor ni peor, simplemente lo hizo de otra forma.
O criticamos lo que no nos gusta, lo que creemos que está mal hecho por el otro, las debilidades del otro, sin muchas veces, detenernos a pensar si nosotros no somos así como criticamos.

¡Deja de criticar!
Todos somos diferentes, nos comportamos de forma diferente y hacemos nuestros quehaceres de forma diferente.
Criticar es uno de los factores que nos sintoniza con una actitud negativa porque nos genera pensamientos negativos que nos perjudican y nos dificultan tener una buena actitud con pensamientos positivos, que es lo que nos conduce a un estado de bienestar.
En el único aspecto que criticar podría ser valido es si nos autocriticamos para mejorar como personas y subsanar nuestros defectos.

La crítica como hábito
Un aspecto curioso en este hábito es que se arraiga tanto en lo cotidiano que llegamos a niveles extremos como ver programas de televisión o radio, en los cuales, el único objetivo es criticar a todos o nos pasamos el día criticando a los demás.
En principio, este hábito proviene de las debilidades propias de quien critica ante las personas a las cuales critica. En este sentido, una de las razones más comunes es porque no estamos a gusto con nosotros mismos.
Criticamos a un persona con el fin de minimizar nuestros errores o maximizar los ajenos para que no se noten los nuestros. Otras veces, cuando hacemos algo mal, tratamos de echarle la culpa a otro buscando criticarlo y señalarlo. En el fondo, es una forma de autoengaño tras la cual nos ocultamos tratando de proyectar el problema en otra persona para no asumirlos como nuestro.
El punto no es que los demás no cometen errores o no tienen debilidades como nosotros. El punto es que queremos hacerlos ver más graves que los nuestros para sentirnos menos culpables e imperfectos, sin tomar en cuenta que lo que hacemos es atraparnos dentro de nosotros mismos, y lejos de resolver un problema, lo que hacemos es ignorarlo.
Un segundo elemento que influye mucho en nuestra costumbre de criticar es que lo hacemos porque eso que criticamos es lo que detestamos en nosotros mismos. Muchas de nuestras criticas hacia otra persona son aspectos negativos que identificamos en nosotros mismos.
Somos muy severos a la hora de señalar en el otro lo que nosotros mismos hacemos mal. O criticamos porque el otro tiene algo que nosotros no tenemos, como por ejemplo: “¡Quién sabe de dónde sacará tanto dinero!” Como dejando a entender que sus ingresos no son legítimos o lícitos, cuando en el fondo, lo que reflejas es que tienes envidia de que el negocio de esa persona sea más rentable que el tuyo.

En el fondo lo que buscamos es justificarnos a nosotros mismos de nuestras propias debilidades. Criticar es un mal hábito y tenemos que erradicarlo de nuestra cotidianidad.

Criticar es una forma de obstaculizar tus relaciones con los demás. Cuando criticas enfáticamente, por el mero hecho de criticar, por resaltar lo malo en el otro, no contribuyes con nada en el crecimiento personal ni de la otra persona ni el tuyo particular.

Criticar es dedicarte a extraer lo peor de la otra persona, en vez de contribuir a mejorarla.

Fomento al Elogio
En vez de criticar, observa alguna conducta o algún vicio en el otro y señala cómo podría esta persona mejorar, apela a su posibilidad de cambiar, poniendo en su mente un pensamiento positivo que le contribuya a crecer como persona.
Te propongo un ejercicio. Cuando tengas un pensamiento negativo y de crítica hacia el otro, anótalo, y piensa las veces que tú mismo lo has hecho así como lo criticas. Y verás cómo tampoco tú eres perfecto.

Cambia tu actitud
Sé consciente de este hábito y comienza a dejar de hacerlo. La próxima vez que quieras criticar a una persona, detente un momento a pensar y bríndale la oportunidad de ser mejor persona proporcionándole un pensamiento positivo, una motivación para superar su falla. Si quieres criticar a otra persona piensa si tú no has cometido el mismo error y tienes esa misma debilidad que quieres criticar.
Convierte tu critica en una opinión constructiva del hecho. Deja de recalcar lo que ha hecho mal y proporciónale algún elemento que le permita la oportunidad de volverlo hacer para hacerlo mejor.
Cultiva el hábito del elogio. En vez de andar fijándote en los errores de los demás, fíjate en sus habilidades, en lo que hace bien y elógialo. Un elogio es una acción que celebra lo que está bien hecho en otra persona.

Cultivar este hábito te permitirá emular el mal hábito de criticar.

No confundas criticar con señalarle a una persona algo que ha hecho mal. No es lo mismo decirle: “Tú todo lo haces mal. Si te encargo preparar la cena lo que haces es quemar el pollo, hacer un jugo que sabe horrible y freír mal los plátanos”.
Si en cambio, le dices: “La cena no te quedó bien, el pollo se te pasó de cocción, el jugo está desabrido y los plátanos necesitaban más tiempo. La próxima que te toque hacer la cena, te quiero acompañar para enseñarte algunos trucos para que la cena te quede bien”.
No es igual. También le puedes indicar algunas técnicas de cómo freír los plátanos o cómo calcular el tiempo de cocción del pollo, cómo verificar en qué momento lo tiene que sacar de horno, si no puedes enseñarle a hacerlo.

Lo que no es bueno es criticar señalando sólo el aspecto negativo del hecho.

Puedes indicarle que aun cuando el plátano necesitaba mayor tiempo en el aceite, el sabor no estaba mal, o que supo elegirlos verde. Que el pollo en la parte que no está quemada tiene buen sazón. O simplemente dices: ¡La cena no te quedó bien, pero haz hecho un gran esfuerzo para que tengamos qué cenar!

Lo que te propongo es que cambies tu actitud y te preguntes ¿por qué no dejo de criticar a los demás? ¿Por qué no limpio mi mente de pensamientos negativos y siembro pensamientos positivos que cultiven en mi una actitud positiva?

Ser optimista es cuestión de actitud

La forma más efectiva de entender qué es ser optimista es cuando te ocurre una tragedia, porque es el momento en el cuál resalta tu optimismo o tu pesimismo.
Un optimista ante una situación trágica se sentirá triste sin desesperarse y sin sentirse vencido, sino que podrá sobrepasar dicho estado porque aflorará su optimismo, su certeza de que podrá enfrentar lo que le adversa y se sentirá seguro porque conoce su interior y confía en sí mismo.
En una situación adversa es pertinente que no confundas ser optimista con ser ingenuo. Muchas personas se limitan por la creencia de que, por confiar mucho en el futuro, de que nada malo pasará, creen que lo que se están creando es una realidad ingenua sin ser necesariamente así.
Ser optimista no es ser ingenuo. Ni creen en el futuro es fantasear con una realidad falsa. Ser optimista es construir en tu interior un futuro en el cual seas capaz de enfrentar tus miedos y tus obstáculos para lograr tu propósito.

      Te muestro un ejemplo:

 

      Ser ingenuo está vinculado con creer que el médico siempre te diagnosticará bien de salud y, en todo caso, te va a curar las enfermedades sin importar qué tan grave sea.

 

      En cambio, ser optimista es estar consciente de que no siempre estarás sano, que existe la posibilidad de que en algún momento padezcas una enfermedad letal. En ese momento, aflora tu optimismo, que consistirá en confiar que el médico te ofrecerá el tratamiento más adecuado y efectivo, y que su recuperación es posible aun cuando sea grave.

 

    Lo cual, también es diferente a ser pesimista, quién en este caso, se dará por vencido y no enfrentará su enfermedad por no creer que es posible sanarse en dicha circunstancia.

Tampoco confundas ser optimista con serlo sin fundamento. Por ejemplo: que seas fumador y continúes siendo fumador porque creas que no contraerás cáncer. O no ahorrar de tus ingresos porque crees que te ganarás la loto. Eso no es ser optimista. El optimismo no está centrado en los resultados, está centrado en las acciones.

No cometas el error de ser optimista con tus resultados. Tienes que ser optimista con tus acciones. Los resultados son consecuencias de lo que haces.

Ser optimista no es esperar que te suceda algo bueno sin un fundamento sin una razón. Ser optimista es esperar que te pase algo bueno porque estás haciendo algo para que eso bueno suceda.

Confía en ti mismo y en los demás
Ser optimista es esperar lo mejor en la vida y saber enfrentarse a lo peor de forma satisfactoria porque sabes cómo descifrar el lado positivo a lo que te sucede y sabes cómo transformar favorablemente lo que le desfavorece.
Ser optimista tiene que ver con actuar con valentía en vez de actuar con miedo, tiene que ver con ejercitar la empatía en vez de la tristeza, de ver oportunidades en vez de problemas.
No se trata de caminar por la vida creyéndotelo todo y que todo es perfecto, no. Se trata de afrontar la vida con una actitud dispuesta a enfrentar y superar los reveses, con una perspectiva efectiva de la realidad y de ver la vida.

Lo positivo de ser positivo
Mejora tu salud. Un estudio realizado en Harvard con universitarios, determinó que aquellos que eran optimistas con 25 años, gozaban de mejor salud cuando cumplían 60 años. Y otros estudios han demostrado que el estado de ánimo influye de forma considerable en la salud.
Influyes positivamente en tus emociones. Tu entusiasmo, tu coraje, tu pasión, tu confianza y otras emociones se activan de forma mucho mas efectivas en tu desenvolvimiento. Reduces el riesgo de sufrir con tus problemas, Reduces tus miedos, tus sentimientos de culpa, reservas menos espacio para el fracaso y la percepción de que es imposible lograr tu propósito.
Sentirás menos estrés. Cuando eres optimista crees más en ti mismo, confías más en ti mismo, en tus capacidades, habilidades y talentos, porque ves tus sucesos negativos como una circunstancia que puedes superar y no la ves como algo que puede vencer.
Te hace más perseverante. Cuando eres optimista favoreces tus pensamientos, te vuelcas más hacia el conocimiento, activas tu curiosidad, te vuelves flexible mentalmente. Te permite anticiparte a tu futuro, verte en él de forma optima, eficaz, construyes ese futuro que quieres en tu mente primero, para construirlo luego en la realidad.

Happy yellow smileys

Es cuestión de Actitud
Lo que quiero expresarte es que las personas pesimistas se sientan a esperar que esas circunstancias externas cambien por sí solas, mientras que las personas optimistas actúan para cambiar esas circunstancias.
Ser optimista es una elección, implica una decisión sobre la forma de vernos a nosotros mismos y de enfrentar al mundo. Es un instrumento para aprender a vivir con sentido, teniendo un propósito.
Es cierto que no puedes controlar todo lo que te pasa en tu vida, pero sí puedes controlar la forma en la que respondes ante ellas. En la forma en que enfrentas la vida y actúas ante sus adversidades.
¿Quién quieres ser?
¿El que se queda sentado viendo cómo su vida fracasa o quieres ser el que actúa para cambiar su vida?
¿Quieres ser el que sufre porque algo adverso le sucedió o quieres ser el que afronta ese sufrimiento con una actitud optimista y supera su dolor?

Lo que quiero que comiences a trabajar desde hoy es tu actitud positiva

Protégete de todo lo que contamina tu actitud
Saca de tu mente los pensamientos que contrarresten tu actitud positiva. Desarrolla un filtro que te permita ser selectivo con relación a lo que dejas entrar a tu mente y a lo que le prestas atención. Deja entrar a tu mente pensamientos positivos, pensamientos que estén en armonía con tu interior y con lo que quieres lograr.
Préstale menos atención a las noticas amarillistas, no te dejes arrastrar por la ola de resaltar sólo los hechos negativos en nuestra sociedad. Aléjate de las personas que sólo hablan de tragedias, crisis, enfermedades, que en todo ven lo malo.
Y no te estoy exhortando a que te encierres en una burbuja porque no es bueno abstraerse de la realidad ni estar consciente de que lo malo existe, de que existen las tragedias, las enfermedades y las malas noticias. Se trata de que esto no sea el eje de tu vida, de que le prestes más atención de lo necesario, que no te conviertas en una persona que compra un periódico para ver las esquelas mortuorias o para ver a quienes mataron para robarle.

Deja de decirte
¡Soy un idiota! ¡A mi todo me sale mal! Si piensas que todo te sale mal, lo más probable es que tus metas también te salgan mal. Deja de decirle a tu cerebro que no eres capaz de hacer algo bien. Aliméntalo de pensamientos que contribuyan a construir lo que quieres. Cuando le dices al cerebro que tu no sirves para nada, eso es lo que el cerebro buscará en el exterior, todo aquello que demuestre que no sabes hacer nada.
Es importante que comprendas que cuando piensas que porque tienes mucho trabajo y vinculas eso a la idea de sentirte estresado, lo que estás proyectando en tu cerebro es un escenario terrible, y eso es lo que el cerebro proyectará: mucho estrés.
Aprende a vincular tus pensamientos positivos con resultados positivos. Cuando te pasa algo malo, sueles decir ¡Sabía que esto me iba a pasar!, en cambio, nunca dices eso cuando te pasa algo bueno. ¿Por qué? Porque estás programado para sentarte a esperar que lo bueno te suceda sin hacer un esfuerzo sin tener una visión de tu futuro ni un propósito.

La vida puede ser la que quieres
Tienes dos opciones: dejar que tu vida pase sujeta a la casualidad y que lo externo controle tu vida o que tengas una actitud positiva que te permita tener una visión de lo que quieres y te despiertes cada día a realizar las acciones que necesitas para lograr lo que quieres.

      Te propongo un ejercicio simple:

 

    Piensa en una circunstancia desfavorable en tu vida. Describe cómo la enfrentaste y qué resultados tuviste. Luego, piensa como la hubieras enfrentando con una actitud positiva, cómo la hubieras enfrentando de forma diferente y anota el resultado.

Tener un propósito o una meta es para motivar la acción. No se trata de sentarte a esperar que pase, no, es sentirte inspirado por tu propósito, sentirte positivo de que cuando actúas lograrás lo que quieres.
El optimismo es un pensamiento positivo sobre lo que te pasará cuando estás haciendo algo para que eso suceda.

Y la mejor forma de ser optimista es teniendo una actitud positiva que te permita tomar decisiones fundamentadas en tus capacidades y habilidades para lograr lo que quieres.

Por último, te dejo una pregunta importante:

¿Eres de los que se sienta a esperar que la vida pase porque creen que no pueden o eres de los que construyen sus vidas con una actitud positiva?

Despierta! con Gustavo Eduardo
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Limpia tu mente del «no puedo»

Pensar que no puedes surge cuando desconfías de tus capacidades, cuando tu estado de animo ha sufrido un revés o cuando no sabes qué hacer.

Si conoces tu capacidad, tus habilidades y tus talentos sabrás que si puedes.
Ser capaz de lograr algo se refiere a las habilidades que posees para hacerlo correctamente y con facilidad. Lo que puedes aprender a hacer porque eres hábil. Porque tienes una capacidad natural de hacerlo bien, de hacerlo mejor que los demás.

Tu estado de ánimo es una condición sujeta a tu actitud
Como marche tu actitud marchará tu estado de ánimo. No porque fracases una vez o porque no lograste un objetivo, quiere decir que siempre te saldrán mal tus acciones y actividades.
Por eso es muy importante tener una actitud positiva, una actitud progresista, que cuando te caigas, te levantes, te limpies el polvo y continúes tu camino. Que cuando falles, lo vuelvas a intentar hasta conseguirlo.
Un poco de perseverancia, de consistencia, de creer que sí puedes y que puedes lograr lo que te propongas es mucho más fuerte que cualquier tropiezo en el camino. Tienes que creer en ti.

“No puedo” no tiene nada que ver con “no sé hacerlo”
Asociar no puedo con no sé es problemático, porque lo que haces es vincular tu conocimiento con los pensamientos negativos. En vez de vincular tu desconocimiento en algún asunto a la búsqueda de ese conocimiento, aprender a hacerlo y encaminarte hacia tu meta.
Si cada vez que no sepas algo, en vez de aprender, lo que haces es pensar que no puedes, convertirás tu vida en un cementerio de fracasos innecesariamente.

Limpia tu mente
Tienes que desligarte de pensamientos como “no puedo lograrlo”, “no puedo cambiar”, “no puedo salir de donde estoy” porque son pensamientos negativos que te impedirán avanzar hacia tus objetivos.
Es acertado cambiar todos tus pensamientos negativos por pensamientos positivos. Cuando pronuncias dentro de ti “no puedo” lo que haces es enfocarte en tus carencias, reforzar tus debilidades, en vez de enfocarte en las razones que te motivan a querer alcanzar un objetivo.

Lo que te propongo es que aprendas a cambiar la forma en cómo piensas, a cambiar tus pensamientos negativos por pensamientos positivos y a deshacerte del “no puedo”.

Lo primero que tienes que hacer es limpiar tu mente. Esto implica esfuerzo, dedicación y tiempo. Te indico algunas sugerencias como:

Priorizar lo que quieres lograr. Elegir siempre implica excluir otros asuntos que también queremos lograr, sin embargo, es mejor enfocarse en uno a la vez.
Cuestiónate. No des por sentado que no puedes. Cuando pienses que no puedes, pregúntate si realmente no puedes o es que no sabes cómo hacerlo o qué hacer. También cuestiónate si lo que quieres es evitar sentirte mal ante un posible fracaso. El fracaso siempre está presente, puede suceder o no. Nuestro organismo cuando siente miedo a fracasar reacciona en consecuencia y una de éstas formas es creando un pensamiento negativo que impida embarcarnos en la conquista de un determino objetivo. Profundiza en las razones y causas que nos han llevado a esos pensamientos negativos.
Divide tus objetivos en etapas y plazos, de forma que puedas ir obteniendo resultados que te permitan aumentar tu confianza en ti mismo y que te animen a continuar tu camino.
Enfócate en un asunto a la vez. Tu mente sólo puede pensar en una cosa cada vez. Es imposible pensar dos cosas al mismo tiempo. Si te viene a la mente un pensamiento negativo. Piensa lo opuesto, lo contrario. Tómalo como un ejercicio mental.
Crea hábitos. La formación de hábitos es primordial. Un buen hábito, por ejemplo, es que cada vez que tengas un pensamiento negativo, piensa en ese mismo momento en lo contrario.

Limpia tu mente del no puedo

Pensamientos que tienes que evitar porque son destructivos:

Creer que la vida es difícil. Si piensas que todo es malo, que nada te sale bien, que no puedes confiar en nadie y nada bueno te pasará, lo que conseguirás es que nada bueno pase en tu vida.
Validar tus creencias sin evidencias que las demuestren. Si tiendes a aceptar una cantidad muy alta de creencias sin ponerlas en cuestionamiento, sin validad su veracidad o temporalidad, terminarás atado a la idea de que “no puedes”.

Crees en algo y das por cierto su veracidad sin comprobarlo

      . Crees en algo que cuando eras pequeño era válido que fuese así, y en paso del tiempo, no has comprobado si continúa siendo así.

Creer que no mereces algo

    . Si has pensado alguna vez “a mi eso no me sucede”, lo más probable es que no te suceda. Tienes que aprender a pensar que todo puede pasar si te enfocas en eso, que si mereces que todo lo bueno te suceda si te esfuerzas y pones todo lo que eres en lograrlo.

Creer que todos piensan mal de ti. Es muy común que pienses “están hablando mal de mi” y crees de antemano que puedes saber lo que otros piensan de ti. Es como proyectar tu pesimismo en los demás pensando que los demás piensan mal de ti en todo momento. Por ejemplo, no le comunicas algo a un amigo porque piensas “no, él piensa diferente, mejor no le digo nada” sin intentar si quiera saber qué piensa él en realidad.
Dejarte controlar por las emociones. Cuando piensas “me siento incapaz de hacer eso”, lo que haces es menospreciarte, manejar mal tu inteligencia emocional. Vincular tus pensamientos negativos con tus emociones te conduce a un estado de desanimo que no contribuye en nada con tus propósitos y con lograr tus metas.

Si quieres cambiar y convertirte en una persona positiva, te sugiero que hagas lo siguiente:

El primer paso para cambiar tus pensamientos negativos y limpiar tu mente de todas las creencias y obstáculos es reconocer que tienes pensamientos negativos.
El segundo paso es identificar tus pensamientos negativos. Descubre cuáles son y reemplázalos por un pensamiento positivo. Haz limpieza en tus pensamientos.
El tercer paso es centrarte en quién eres, en tus habilidades, talentos y cualidades.
El cuarto paso es crear hábitos tales como ser amable, ser agradecido por lo que posees, ser honesto, se paciente.
El quinto paso es alejarte de las personas negativas. Rodéate de la gente que es positiva, de la gente que tiene metas, que tiene un propósito en su vida. Rodéate de gente emprendedora.
El sexto paso es cultivar tu autoestima.
El séptimo paso es educar tus sentimientos. No te avergüences de lo que sientes.
El octavo paso es creer en ti. Si tú no crees en ti nadie creerá en ti. Tienes que creer en ti, en lo que eres y en lo que puedes hacer. Nadie que no crea en si mismo ni crea que puede lograr algo lo logra.
El noveno paso es embarcarse en la búsqueda de lo que quieres lograr. No se trata de intentarlo o no, se trata de hacerlo. No hacerlo no es una opción, siempre es mejor hacer algo que quedarte sin hacer nada.
El decimo paso es vivir la vida que quieres vivir y no vivir la vida que los demás quieren que tu vivas.
El decimo primer paso es salirte de tu zona de confort, mientras estés cómodo haciendo lo mismo diariamente, no tendrás resultados diferentes ni harás nada nuevo. Tus metas, tus sueños, están fuera de tu zona de confort. Pregúntate, ¿cuándo fue la última vez que hiciste algo por primera vez?
El decimo segundo paso es convertir tus fracasos en aprendizaje y no en pensamientos negativos.

A partir de hoy está prohibido pensar que “no puedes”. Cada vez que pienses en algo negativo, piensa en algo positivo, y sobre todo, PIENSA QUE “SI PUEDES”. SAL DE TU ZONA DE CONFORT Y CONSTRUYE TU FUTURO. Despierta a la vida! Y piensa ¿qué puedo lograr? ¿Qué quiero lograr a partir de hoy?

Limpia tu mente del no puedo2

Despierta! con Gustavo Eduardo
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¿En qué crees? ¿Crees en tus metas?

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¿Alguna vez has pensado en lo dañino que es, para lograr tus metas, tener pensamientos negativos? ¿Por qué los llamo dañino? Porque son ideas preconcebidas, que aprendiste en el camino por la vida, y lo único que hacen es obstaculizar tu camino.

Cada creencia que poseemos influye directamente en nuestra conducta. Nos hace conducirnos de forma diferente, y por lo tanto, llevan a caminos diferentes. Sobre todo, cuando piensas que no puedes lograr tu objetivo porque te pasa algo o porque algo te lo impide.
Muchas veces, lo que lo impide es una creencia innecesaria que provoca un pensamiento negativo, y en consecuencia, un resultado fracasado porque te condujo a un camino equivocado para alcanzar tu objetivo.
Y no me estoy refiriendo a los problemas que tienes que enfrentar al momento de trazar una meta y alcanzarla. No, me refiero a cuando el problema está dentro de ti, cuando eres tú quien pone el obstáculo.

Los problemas circunstanciales en el camino a la realización de tu meta, dependen de cómo reacciones ante el problema mismo. Si tu meta es producir un programa de radio y enfrentas problemas porque ningún director cree en tu proyecto o porque es muy caro el espacio pagado y es insuficiente tu presupuesto. El problema lo resuelves aumentando tu presupuesto, tu publicidad, tu tarifa o tocando las puertas de cada estación de radio hasta encontrar el director que sintoniza con tu idea.
El problema al que me refiero es que no logres producir el programa de radio porque, siendo la meta que quieres alcanzar, pienses que no puedes lograrlo, porque a ti nada te sale bien, porque mis parientes piensan que es una perdida de tiempo, porque mis amigos piensas que no me va a salir bien… las razones pueden ser innumerables, sin embargo, el problema es el mismo: piensas negativamente porque posees creencias limitantes, creencias que te hacen suponer que no puedes lograrlo.

Una creencia que limita mucho es que creas que eres una victima, que todo te sale mal. Esto te hace pensar que todo lo que haces es malo, hace que te quejes de todo, que si te pasa algo malo es culpa de los demás, que sí en efecto alguien más es culpable de algo no seas capaz, porque crees que no puedes, de tomar tu propia decisión, porque culpar a otro no resuelve el problema. Buscar un culpable no resuelve nada, sólo indica quien es el culpable. Nadie hará por ti lo que tú no eres capaz de hacer por ti. En vez de creerte una victima, créete capaz de hacer algo por ti mismo.

Otra creencia que considero importante eliminar de nuestra mente es creer que puedes cambiar al otro. El otro sólo cambia si cree que tiene que cambiar, pero porque tu quieres que cambie no va a cambiar. En cambio, si tú cambias tu actitud hacia esa persona, quizás logres mejores los resultados. Pero, mientras pienses que puedes cambiar a esa persona, no lograrás nada.

Una tercera creencia que puedo ejemplificar es creer que porque la realidad no me gusta o no la puedo cambiar no puedo lograr lo que quiero. La realidad es como es. Son hechos que uno interpreta y en función de lo que son, uno tiene que responder. Sentarte a llorar porque no es como quieres que sea, no cambiará ni la realidad ni tus resultados. Levántate y toma una acción que a partir de esas realidad no deseada puedas conducirla a la deseada. No puedes controlar el pasado ni lo que es, pero si puedes guiar los hechos hacia donde quieres: tu futuro.

La creencias pueden ser muchas… creer que los demás han tenido más suerte que tú, que hacen todo más fácil. Que a los demás no les cuesta tanto como a ti lograr sus metas, considerar más lo que piensan de ti que lo que tú mismo piensas de ti. Una que considero fatal es creer que sólo existe una forma de hacer algo, y si no es así no se logra.

Lo importante es que logres encontrar tus creencias limitantes. Que logres despejar tu camino de lo que te obstaculiza para que puedas tener mejores resultados y enfrentar mejor tus verdaderos problemas. El único responsable de alcanzar sus metas eres tú y para lograrlo es importante poder enfocarte en lo que quieres lograr y no en lo crees que no puedes lograr.

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Limpiar la mente de todo aquello que obstaculiza el camino hacia las metas. Despojarla de lo negativo contribuye positivamente a la hora de enfocarnos en nuestros objetivos.

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