Ser optimista es cuestión de actitud

La forma más efectiva de entender qué es ser optimista es cuando te ocurre una tragedia, porque es el momento en el cuál resalta tu optimismo o tu pesimismo.
Un optimista ante una situación trágica se sentirá triste sin desesperarse y sin sentirse vencido, sino que podrá sobrepasar dicho estado porque aflorará su optimismo, su certeza de que podrá enfrentar lo que le adversa y se sentirá seguro porque conoce su interior y confía en sí mismo.
En una situación adversa es pertinente que no confundas ser optimista con ser ingenuo. Muchas personas se limitan por la creencia de que, por confiar mucho en el futuro, de que nada malo pasará, creen que lo que se están creando es una realidad ingenua sin ser necesariamente así.
Ser optimista no es ser ingenuo. Ni creen en el futuro es fantasear con una realidad falsa. Ser optimista es construir en tu interior un futuro en el cual seas capaz de enfrentar tus miedos y tus obstáculos para lograr tu propósito.

      Te muestro un ejemplo:

 

      Ser ingenuo está vinculado con creer que el médico siempre te diagnosticará bien de salud y, en todo caso, te va a curar las enfermedades sin importar qué tan grave sea.

 

      En cambio, ser optimista es estar consciente de que no siempre estarás sano, que existe la posibilidad de que en algún momento padezcas una enfermedad letal. En ese momento, aflora tu optimismo, que consistirá en confiar que el médico te ofrecerá el tratamiento más adecuado y efectivo, y que su recuperación es posible aun cuando sea grave.

 

    Lo cual, también es diferente a ser pesimista, quién en este caso, se dará por vencido y no enfrentará su enfermedad por no creer que es posible sanarse en dicha circunstancia.

Tampoco confundas ser optimista con serlo sin fundamento. Por ejemplo: que seas fumador y continúes siendo fumador porque creas que no contraerás cáncer. O no ahorrar de tus ingresos porque crees que te ganarás la loto. Eso no es ser optimista. El optimismo no está centrado en los resultados, está centrado en las acciones.

No cometas el error de ser optimista con tus resultados. Tienes que ser optimista con tus acciones. Los resultados son consecuencias de lo que haces.

Ser optimista no es esperar que te suceda algo bueno sin un fundamento sin una razón. Ser optimista es esperar que te pase algo bueno porque estás haciendo algo para que eso bueno suceda.

Confía en ti mismo y en los demás
Ser optimista es esperar lo mejor en la vida y saber enfrentarse a lo peor de forma satisfactoria porque sabes cómo descifrar el lado positivo a lo que te sucede y sabes cómo transformar favorablemente lo que le desfavorece.
Ser optimista tiene que ver con actuar con valentía en vez de actuar con miedo, tiene que ver con ejercitar la empatía en vez de la tristeza, de ver oportunidades en vez de problemas.
No se trata de caminar por la vida creyéndotelo todo y que todo es perfecto, no. Se trata de afrontar la vida con una actitud dispuesta a enfrentar y superar los reveses, con una perspectiva efectiva de la realidad y de ver la vida.

Lo positivo de ser positivo
Mejora tu salud. Un estudio realizado en Harvard con universitarios, determinó que aquellos que eran optimistas con 25 años, gozaban de mejor salud cuando cumplían 60 años. Y otros estudios han demostrado que el estado de ánimo influye de forma considerable en la salud.
Influyes positivamente en tus emociones. Tu entusiasmo, tu coraje, tu pasión, tu confianza y otras emociones se activan de forma mucho mas efectivas en tu desenvolvimiento. Reduces el riesgo de sufrir con tus problemas, Reduces tus miedos, tus sentimientos de culpa, reservas menos espacio para el fracaso y la percepción de que es imposible lograr tu propósito.
Sentirás menos estrés. Cuando eres optimista crees más en ti mismo, confías más en ti mismo, en tus capacidades, habilidades y talentos, porque ves tus sucesos negativos como una circunstancia que puedes superar y no la ves como algo que puede vencer.
Te hace más perseverante. Cuando eres optimista favoreces tus pensamientos, te vuelcas más hacia el conocimiento, activas tu curiosidad, te vuelves flexible mentalmente. Te permite anticiparte a tu futuro, verte en él de forma optima, eficaz, construyes ese futuro que quieres en tu mente primero, para construirlo luego en la realidad.

Happy yellow smileys

Es cuestión de Actitud
Lo que quiero expresarte es que las personas pesimistas se sientan a esperar que esas circunstancias externas cambien por sí solas, mientras que las personas optimistas actúan para cambiar esas circunstancias.
Ser optimista es una elección, implica una decisión sobre la forma de vernos a nosotros mismos y de enfrentar al mundo. Es un instrumento para aprender a vivir con sentido, teniendo un propósito.
Es cierto que no puedes controlar todo lo que te pasa en tu vida, pero sí puedes controlar la forma en la que respondes ante ellas. En la forma en que enfrentas la vida y actúas ante sus adversidades.
¿Quién quieres ser?
¿El que se queda sentado viendo cómo su vida fracasa o quieres ser el que actúa para cambiar su vida?
¿Quieres ser el que sufre porque algo adverso le sucedió o quieres ser el que afronta ese sufrimiento con una actitud optimista y supera su dolor?

Lo que quiero que comiences a trabajar desde hoy es tu actitud positiva

Protégete de todo lo que contamina tu actitud
Saca de tu mente los pensamientos que contrarresten tu actitud positiva. Desarrolla un filtro que te permita ser selectivo con relación a lo que dejas entrar a tu mente y a lo que le prestas atención. Deja entrar a tu mente pensamientos positivos, pensamientos que estén en armonía con tu interior y con lo que quieres lograr.
Préstale menos atención a las noticas amarillistas, no te dejes arrastrar por la ola de resaltar sólo los hechos negativos en nuestra sociedad. Aléjate de las personas que sólo hablan de tragedias, crisis, enfermedades, que en todo ven lo malo.
Y no te estoy exhortando a que te encierres en una burbuja porque no es bueno abstraerse de la realidad ni estar consciente de que lo malo existe, de que existen las tragedias, las enfermedades y las malas noticias. Se trata de que esto no sea el eje de tu vida, de que le prestes más atención de lo necesario, que no te conviertas en una persona que compra un periódico para ver las esquelas mortuorias o para ver a quienes mataron para robarle.

Deja de decirte
¡Soy un idiota! ¡A mi todo me sale mal! Si piensas que todo te sale mal, lo más probable es que tus metas también te salgan mal. Deja de decirle a tu cerebro que no eres capaz de hacer algo bien. Aliméntalo de pensamientos que contribuyan a construir lo que quieres. Cuando le dices al cerebro que tu no sirves para nada, eso es lo que el cerebro buscará en el exterior, todo aquello que demuestre que no sabes hacer nada.
Es importante que comprendas que cuando piensas que porque tienes mucho trabajo y vinculas eso a la idea de sentirte estresado, lo que estás proyectando en tu cerebro es un escenario terrible, y eso es lo que el cerebro proyectará: mucho estrés.
Aprende a vincular tus pensamientos positivos con resultados positivos. Cuando te pasa algo malo, sueles decir ¡Sabía que esto me iba a pasar!, en cambio, nunca dices eso cuando te pasa algo bueno. ¿Por qué? Porque estás programado para sentarte a esperar que lo bueno te suceda sin hacer un esfuerzo sin tener una visión de tu futuro ni un propósito.

La vida puede ser la que quieres
Tienes dos opciones: dejar que tu vida pase sujeta a la casualidad y que lo externo controle tu vida o que tengas una actitud positiva que te permita tener una visión de lo que quieres y te despiertes cada día a realizar las acciones que necesitas para lograr lo que quieres.

      Te propongo un ejercicio simple:

 

    Piensa en una circunstancia desfavorable en tu vida. Describe cómo la enfrentaste y qué resultados tuviste. Luego, piensa como la hubieras enfrentando con una actitud positiva, cómo la hubieras enfrentando de forma diferente y anota el resultado.

Tener un propósito o una meta es para motivar la acción. No se trata de sentarte a esperar que pase, no, es sentirte inspirado por tu propósito, sentirte positivo de que cuando actúas lograrás lo que quieres.
El optimismo es un pensamiento positivo sobre lo que te pasará cuando estás haciendo algo para que eso suceda.

Y la mejor forma de ser optimista es teniendo una actitud positiva que te permita tomar decisiones fundamentadas en tus capacidades y habilidades para lograr lo que quieres.

Por último, te dejo una pregunta importante:

¿Eres de los que se sienta a esperar que la vida pase porque creen que no pueden o eres de los que construyen sus vidas con una actitud positiva?

Despierta! con Gustavo Eduardo
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