En Despierta con Eduardo hemos hablado en ocasiones anteriores en relación a la autoestima como la imagen, aprecio y consideración que tenemos sobre nosotros mismo y es importante autoconocernos para evolucionar personalmente y profesionalmente, pues sabremos con claridad cuáles son nuestras fortalezas pero también nuestras debilidades.
Según el psicoanalítico argentino Hornstein, la autoestima se puede clasificar en varios niveles y a su vez cuestionarnos qué clase de autoestima tenemos en nuestra vida:
- Autoestima alta y estable: Las personas con este tipo de autoestima, no se dejan influenciar por lo que ocurre a su alrededor de forma negativa, por lo que es considerada como fuerte o elevada. Es capaz de defender su punto de vista de forma calmada y se desenvuelven de forma exitosa a lo largo del tiempo sin derrumbarse.
- Autoestima alta e inestable: Las personas tienen una alta autoestima pero no la mantienen en el tiempo. No suelen tener las herramientas suficientes para enfrentarse a ambientes estresantes. No aceptan el fracaso ni posturas opuestas a su visión.
- Autoestima baja y estable: La característica principal de estas personas es infravalorarse en todo momento, por pensar que no pueden hacer aquello que se propongan. Se muestran indecisos y temen equivocarse, buscan el apoyo de otra persona y otros puntos de vista ya que se valoran de forma negativa.
- Autoestima baja e inestable: Son personas que prefieren pasar desapercibidas en todo momento y que piensan que no pueden conseguir nada. Son sensibles e influenciables y prefieren no enfrentarse a nadie incluso aunque sepan que tienen la razón.
- Autoestima inflada: Tienen una personalidad fuerte y se creen mejor que los de su entorno. Nunca escuchan, ni prestan atención alguna, suelen culpabilizar a los demás en situaciones estresantes y tienen un ego grande. No son capaces de corregir sus propios errores ni tampoco criticarse a sí mismos. Se caracterizan por ser superficiales.
La autoestima se va formando a medida que vamos creciendo gracias a nuestra relación con nosotros mismos y con el entorno y las personas que nos rodean. Los factores que influyen son:
- La familia y los amigos
- Alcance de metas y objetivos
- Atención que se recibe
Es necesario recordar que existe una diferencia entre autoconfianza y autoestima.
La autoconfianza es la capacidad de conseguir los objetivos o metas que una persona se propone y la autoestima se entiende como una valoración global que se hace una persona de sí misma.
