¿Por qué te valoras poco?

Lo primero que tienes que ponderar es si tu percepción de inferioridad es cierta. Y lo segundo, es evaluar tu valoración personal.

¿Te sientes invisible?

Un ejemplo práctico es el siguiente. Imagínate que recibes una foto de una plantación de lechugas, la foto que recibes es un acercamiento de una planta que está maltratada y que no servirá para cosechar. ¿Cuál será tu percepción? Que la plantación está en mal estado.

Sin embargo, cuando ves la segunda foto, observas que es una foto de toda la plantación y puedes apreciar cómo la plantación está en buen estado y sólo una planta está perdida. ¿Cuál es tu percepción ahora? Que la plantación está en buen estado.

Esta es la forma en que funciona tu mente. Desde que tu mente recibe una información tiende a extraer conclusiones de dicha información sin percatarse de que pueda existir más información. Si, posteriormente, recibe nueva información, ajusta sus conclusiones.

El problema es que, en ocasiones, si partes de esta primera conclusión apresurada y te enfocas sólo en ella, excluirás las demás informaciones.

Esta dinámica también sucede en tu interior. Como ser humano posees cualidades y virtudes favorables, así como defectos y contrariedades. La pregunta es ¿por qué enfocarte en tus defectos y provocar un estado de inferioridad cuando también posees virtudes en las cuales puedes enfocarte?

Cuando te enfocas solamente en los aspectos negativos de tu persona es cuando surgen tus complejos y el valorarte poco, conduciendo tu estado anímico hacia un estado de baja autoestima.

Si solo te enfocas en tus defectos y en lo desfavorable en tu persona es lógico que la visión que tengas de ti mismo sea un fracaso.

Injusticias que comentes al valorarte

La primera injusticia que cometes contigo mismo es valorarte en función de tus logros. ¿Por qué? Porque tus logros pueden ser buenos, pero si fracasas tratando de alcanzar una de tus metas sentirás que no vales nada y que no eres capaz de lograr un objetivo.

Pensar de esta forma conlleva 2 consecuencias desfavorables para ti. La primera es que te estás valorando por tu resultado fallido y no por lo que eres y tus capacidades. Te estás valorando por un resultado que aun puedes cambiar y puedes mejorar.

Y segundo, porque te estás saboteando tú mismo. Valorarte por tus resultados no te permite continuar el camino, mientras que, valorarte por tus capacidades, si te permite volverlo a hacer. Vinculando tu fracaso como medida de valor, lo que haces es hacerte daño, obstaculizándote e impidiendo que puedas volver a intentar tu objetivo.

Cuando te valoras por lo que eres, por el talento que tienes, por las capacidades que posees para lograr tus objetivos, conviertes cualquier fracaso en una lección aprendida de cómo no puedes hacerlo y enfocado en tu valor como persona, encontrarás la fortaleza para hacerlo nuevamente y lograrlo.

La segunda injusticia que cometes contigo mismo es valorarte en función de compararte con las demás personas. Primero, siempre conocerás gente que ha obtenido más logros que tú y eso no significa que seas menos. Piensa que, de esa misma forma, tú has obtenido más logros que otras personas. Y tampoco por eso, tienes que sentirte superior que los demás.

Segundo, porque las demás personas no marchan al mismo ritmo que tú. Tú eres tú, tienes tu ritmo para hacer lo que haces, tienes objetivos distintos que no se logran en el mismo plazo que los objetivos de los demás. Disfruta el trayecto que te conduce a tus logros y deja fuera de tu camino ir comparando tu recorrido y tus logros con los demás.

Una tercera injusticia es justificar tus logros. Cuando logras un objetivo y los demás te lo reconozcan, simplemente, agradece y valora lo que has logrado. Si te pones a excusarte lo que haces es menospreciar tus logros y eso conlleva a creerte que no los mereces, que fueron resultado de la casualidad y no de tu esfuerzo.

Eleanor Roosvelt tiene una frase que me gusta mucho: “Nadie puede hacerte sentir inferior sin tu consentimiento”.

¿Cómo puedes detectar que te valoras poco?

Cuando dejas de hacer lo que te gusta porque piensas que no lo estás haciendo bien. Cuando dejas de hacerlo algo porque sientes culpa cuando lo haces. Cuando dejas de disfrutar con lo que disfrutas hacer porque crees que no mereces disfrutarlo.

Evita tus pensamientos negativos porque no contribuyen en nada a valorarte. Por cada pensamiento negativo que tengas, conviértelo en otro positivo. Cuando pienses “!Qué inútil soy, no logré redactar bien mi informe”, piensa “¡Puedo hacerlo mejor! Trabájalo nuevamente y hazlo mejor.

¿Qué puedes hacer?

El problema está en tu interior. Si tu forma de percibirte es desfavorable, todo lo que suceda en tu entorno lo procesarás y percibirás en esa misma medida: desfavorable. Si tú te valoras poco, tu entorno y las demás personas también te valorarán poco.

Te pondré un ejemplo de lo importante que es tu autopercepción. Si una persona desconocida te insulta probablemente, te sientas mal, sin embargo, si es tu pareja es quien te insulta de la misma forma y usando las mismas palabras, es probable que te sientas peor. ¿Por qué?

Porque para ti es más importante la opinión de tu pareja y lo que piensa de ti. Por lo que, el insulto por sí solo no es el que tiene el poder de hacerte daño, sino la interpretación y la percepción que tienes. La vinculación que haces entre el contenido del insulto y tu propia autopercepción.

En este sentido, es importante que evalúes tu Autoestima. Explora tus virtudes, tus capacidades y tus cualidades. ¡Enfócate en ellas! Tu Autoestima no es más que la estima que tienes de tus cualidades. Si esa estima de tus cualidades y capacidades es alta, tu Autoestima será alta.

Tú eres único e irrepetible.

Deja de pensar que los fracasos son derrotas. Piénsalos como una ocasión para crecer, cómo una lección de cómo no hacerlo y una oportunidad para intentarlo nuevamente, hacerlo mejor y lograrlo.

Cambia cada pensamiento negativo por uno positivo.

Deja de pensar en “no merezco la pena”,

“la culpa siempre es mía”, “nadie me valora”.

Acción práctica

Haz una lista de lo que tienes y de lo que haz logrado por ti mismo para que seas consciente de lo que puedes lograr.

Pídele a las personas que te rodean que te enumeren 10 cualidades que ven en ti y anótalas. Luego, léelas, fíjate cuáles se repiten y cuáles no, de forma que puedas verte desde diferentes perspectivas. Y puedas ver cuáles cualidades pueden ser una fortaleza en ti.

Te propongo que descargues el archivo “Valórate porque eres único” y completes las actividades que contiene. Están éstos 2 ejercicios que describí antes y un ejercicio extra.

Descargar PDF Valórate porque eres único

Si quieres saber más sobre tu autoestima y tu valor como persona para transformar tu cotidianidad en estilo de vida favorable para ti, tanto para lograr tus metas como para ser feliz, escríbeme a despiertavida@gmail.com y con mucho gusto te responderé.

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