¿Cómo tomar una decisión favorable?


Tomar una decisión es un ejercicio personal e importante en tu vida.

Una decisión es la expresión de tu libre albedrío. Desde pequeños, en la misma proporción de tu edad y responsabilidad, cada decisión ha adquirido un valor determinante en tu vida porque ésta está definida por las decisiones que tomas.

Una decisión puede cambiar o transformar tu vida, tu carrera o tus relaciones personales. Tampoco es algo que puedas dejar de hacer porque, consciente o inconscientemente, siempre estás tomando una decisión. Todas tus decisiones influyen directamente en tu futuro y te conducen hacia algún lado. Por lo que, lo más favorable para ti es qué tú decidas hacia dónde quieres ir y qué decisión tomar.

Cada decisión que tomas es un impulso hacia tu futuro, un paso que das hacia el futuro, y se enlazan con las siguientes decisiones que tomes, de forma que, esa cadena de decisiones trazan la dirección hacia donde te diriges. Por tanto, pueden conducirte o no, hacia el futuro que quieres.

¿Sabes que futuro quieres tener?

¿Tienes un propósito de vida?

¿Tienes una visión de futuro?

Una de las importancias que posee tomar una decisión en tu vida es el “por qué tomas una decisión u otra”. ¿qué te motiva a tomar una decisión? ¿Conoces la razón que puede determinar que tu decisión sea la correcta y no te equivoques?

Tener un propósito de vida es fundamental para tomar buenas decisiones. Si no conoces la razón por la cuál tomas una decisión es muy probable que no aciertes con la decisión adecuada para ti. Y si no tienes un propósito de vida es probable que tus decisiones no te encaminan hacia tu futuro deseado.

Otro elemento a considerar es la relación que existe entre tus decisiones. Si tienes un eje transversal que te permita construir los criterios que necesitas para tomar tus decisiones es mucho más fácil decidir.

Por ejemplo, si tu propósito de vida es tener una vida saludable. Es más fácil para ti tomar decisiones porque tienes un criterio firme de lo que quieres lograr. De forma tal, que cuando pienses en tu alimentación decidirás alimentarte saludablemente, cuando pienses en qué hacer en tu tiempo libra, decidirás hacer ejercicio, y así sucesivamente.

Un factor que quiero resaltar es que muchas personas piensan que para evitar tomar una decisión desacertada o equivocada, prefieren no tomar una decisión. Sin ser conscientes de que, no tomar una decisión es tan desacertado como tomarla y equivocarte.

Cuando no tomas una decisión no evitas equivocarte, ya de que el resultado que obtendrás no coincidirá con lo que quieres lograr. El resultado deseado sólo se obtiene tomando la decisión acertada. Aparte de que, no tomar una decisión si es tomarla, es tomar la decisión de equivocarte y de no elegir el resultado deseado.

 

Ahora, la pregunta que seguramente te haces es

¿por qué prefiero no tomar una decisión?

ó ¿por qué no puedo tomar una decisión acertada?

 

El primer obstáculo que surge es la indecisión. Es decir, tu ansiedad por tomar una decisión acertada es más fuerte que la decisión misma. La indecisión surge del miedo a equivocarte. El mismo miedo que te impide lograr lo que quieres en tu vida.

El segundo obstáculo es postergar tu decisión. Es una forma de evitar tener que elegir una decisión o no decidir porque tienes miedo, porque es complicado, porque es difícil, porque no te atreves, las razones pueden ser muchas, sin embargo, el resultado es el mismo: tu resultado no será el que quieres.

La respuesta a ambas preguntas es la misma. Lo primero que tienes que hacer antes de tomar una decisión es saber qué es lo que tienes que decidir. Saber qué quieres, qué quieres lograr, cuál es tu necesidad, hacia dónde te conducirá tu decisión, necesitas tener una razón por la cual tomar tu decisión.

De lo contrario, la decisión que tomes será arbitraria, inoportuna y hasta puedes crear un resultado contrario al que te favorece o te conduce hacia lograr lo que quieres.

Un peligro frecuente sobreviene cuando tomas una decisión para lograr una gratificación inmediata. Cuando te conformas con un resultado a corto plazo y no analizas más allá de dicho plazo. El peligro consiste en que las decisiones más transcendentales en tu vida son las que tomas a largo plazo.

Quiero resaltar que no estoy escribiendo sobre la decisión correcta, sino la decisión acertada. La decisión correcta puede ser un blanco muy difícil y complicado. A parte de que, no existe una solo forma de hacerlo todo.

En tu camino encontrarás personas que logran el mismo resultado con decisiones diferentes y de forma diferente, por lo cual, te resultará complejo decidir cuál es la forma correcta, sin embargo, cada una de esas decisiones fueron acertadas para cada persona.

Pienso que esto es un elemento a considerar, porque muchas veces, dejas de tomar una decisión porque te enfocas en querer saber cuál es la decisión correcta y eso te vincula con querer tomar una decisión perfecta, y el resultado es que aplazas tu decisión o no la tomas porque no encuentras la correcta.

La decisión correcta es tomar una decisión que te conduzca hacia tus objetivos, que sea favorable para ti y que el resultado fuera el deseado. Lograr eso, convertía su decisión en la correcta. Lo que quiero expresar es, que si te enfocas en tu propósito de vida, en lo que quieres logar con esa decisión y es favorable, tu decisión será la correcta. Tu decisión no es correcta porque otros la han elegido ni porque a otras personas les resultó, es correcta porque a ti te resulta, es favorable y te conduce hacia tu propósito de vida.

No cometas el error de tomar una decisión porque otra persona la tomó y obtuvo resultados, porque no siempre la misma decisión produce los mismos resultados. Toma en cuenta que tú no eres esa otra persona ni vives la misma vida ni tus circunstancias son las mismas. Tienes que tomar tus propias decisiones.

Cuando tienes que tomar una decisión tu proceso de pensamiento posee ciertas distinciones que influyen en tus razonamientos y si permites que influencias externas controlen tu pensamientos y alteren tu lógica, tomarás decisiones desfavorables porque no surgirán de tu necesidad ni de tus razones y de tu “por qué quieres tomar esa decisión”.

Cuando tomes una decisión tienes que ponderar algunos factores:

  • Si te conduce a tu objetivo. Piensa si esta decisión es importante para ti, si realmente contribuye contigo. ¿Qué pasa si tomas esa decisión? ¿Qué pasa si no la tomas?
  • Identifica si tu decisión está en armonía con tu propósito de vida. Si cumple con dicho propósito y si tu propósito se identifica con tu decisión. Tu propósito de vida tiene que formar parte de cada decisión que tomes. Por eso, es importante tener un propósito de vida.
  • Analiza el problema desde diferentes ópticas. No te conformes con una sola perspectiva. Examina el problema desde la perspectiva de los involucrados, si es en tu trabajo, analiza tus clientes, tus compañeros de trabajo. Si es en tu vida persona, examina como afecta tu decisión a tus hijos, a tu esposa.
  • Examinar los riegos de tomar esa decisión. Identifica las ventajas y desventajas. Si estás dispuesto a asumir lo que suceda y las consecuencias. Si puedes tolerar lo que suceda en caso de que sea una decisión que afecte a otros o te afecte a ti. Una consideración que puedes hacer es pensar en qué es lo peor que puede pasar si tomas una decisión determinada. Piensa si crees que lo que decidas puede llegar a ser así de grave o malo. Lo más probable es que lo peor que puede pasar no sea lo que pasará si tomas esa decisión, por lo que, verás tu situación desde otro punto de vista que no es tan malo como parecía al principio.
  • Analizar si es favorable para ti. No sólo para cumplir tus objetivos, también si es favorable conductualmente, si no te compromete física o emocionalmente, si no te hace daño. Un elemento que puedes considerar al momento de tomar una decisión es si ésta te hace feliz. Puedes incluso, someter tu decisión a una escala de favorabilidad.
  • Si tienes varias opciones al momento de decidir. Cada decisión tiene una o más consecuencias. Puede encaminarte a tomar decisiones futuras, por ejemplo. Puedes anticipar estas consecuencias y ayudarte a ti mismo a tomar la más acertada.

Tomar una decisión es un poder personal que sólo tú tienes para transformar tu vida y alcanzar tu propósito de vida.

 

Pienso que la forma más eficaz para tomar una decisión es la siguiente:

 

  • Define tu objetivo, qué quieres lograr con tu decisión y cómo se vincula a tu propósito de vida.
  • Reúne y pondera las informaciones que tengas para tomar tu decisión. Se consciente de lo que vas a decidir.
  • Genera 2 o 3 opciones, que sean viables, examínalas y ponderas cuales son sus alternativas, sus consecuencias y riesgos.
  • Toma tu decisión y convierte tu decisión en acciones. Si no ejecutas tu decisión no vale la pena ni sirve de nada haberla tomado. La decisión necesita de acción para estar completa.

 

Si no tienes un propósito de vida lo que haces es permitir que tus decisiones dirijan tu vida hacia cualquier futuro que no coincide con el que quieres tener. Uno de los factores determinantes para lograr lo que quieres son tus decisiones, porque un conjunto de decisiones pueden marcar una gran diferencia a lo largo de los años.

Lo que vives en este presente, en gran medida, es por las decisiones que tomaste en el pasado, consciente o inconscientemente. Así que, lo que te propongo es que optimices tu método de tomar decisiones porque a través de tus decisiones puedes cambiar y fortalecer tu poder personal.

 

El Poder está dentro de ti.

EL CAMBIO EN TU VIDA COMIENZA DENTRO DE TI.

Cuando tú cambias, tu mundo cambia.

 

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