Mindfulness: ¿Cómo está tu «Atención Plena»?

Este artículo es una colaboración de Nadia Dufou para ¡Despierta! con Gustavo Eduardo.

Siempre se relacionó la palabra “atención” con los estudiantes en el aula. Si bien está íntimamente ligada a la educación, la atención es en realidad un proceso mental que todas las personas, adultas o no, necesitamos como aire para respirar.
Se trata de poner atención en nuestras vida. No solamente aprender contenidos escolares o enciclopédicos sino a “atender” o “enfocarnos” en lo que queremos o aquello que necesitamos. Atender a nuestros sentimientos, nuestros deseos, nuestros objetivos.
La traducción de la palabra mindfulness se presta a pensar no solo en el término “atención plena” sino también a desarrollar nuestra capacidad mental al máximo de sus habilidades.
Desde el inglés, se puede decir que éste término está relacionado con “utilizar la mente en todo su potencial en términos de meditación”, según una traducción propia de la info en wikipedia-the free enciclopedia. La mente no es la herramienta que solemos utilizar para guardar información o para resolver problemas prácticos cotidianos o cálculos matemáticos. Es una herramienta de saber emocional y espiritual también. Desde el buddhismo, y para aquellos que practicamos yoga, la mente es un canal de conexión, de aprendizaje y de sabiduría.
No me sorprende que la psicología haya comenzado a tomar estas enseñanzas milenarias del yoga y del budismo a la hora de aliviar e intentar curar enfermedades emocionales, psicológicas y/o físicas o lo que yo llamaría: “enfermedades de las personas”, sin hacer divisiones irrelevantes- tan de antaño y que deberían ya caer en desuso- como la separación cuerpo-mente.
La derivación de la palabra mindfulness proviene del sánscrito “sati” y hace referencia no solo a la acción de recordar sino también a la habilidad de “estar presentes”, “estar en el presente”.

Si buscamos “Mindfulness” encontramos definiciones alternativas a sati:
1. Sati is literally ‘memory’ but is used with reference to the constantly repeated phrase ‘mindful and thoughtful’ (sato sampajâno); and means that activity of mind and constant presence of mind which is one of the duties most frequently inculcated on the good Buddhist. [fusion_builder_container hundred_percent=»yes» overflow=»visible»][fusion_builder_row][fusion_builder_column type=»1_1″ background_position=»left top» background_color=»» border_size=»» border_color=»» border_style=»solid» spacing=»yes» background_image=»» background_repeat=»no-repeat» padding=»» margin_top=»0px» margin_bottom=»0px» class=»» id=»» animation_type=»» animation_speed=»0.3″ animation_direction=»left» hide_on_mobile=»no» center_content=»no» min_height=»none»][Davids, 1881, p. 145]
2. John D. Dunne asserts that the translation of sati and smṛti as mindfulness is confusing. A number of Buddhist scholars have started trying to establish «retention» as the preferred alternative. Bhikkhu Bodhi also points to the meaning of «sati» as «memory». The terms sati/smriti have also been translated as:
• Attention (Jack Kornfield)
• Awareness
• Concentrated attention (Mahasi Sayadaw)
• Inspection (Herbert Guenther)
• Mindful attention
• Self-recollection (Jack Kornfield)
• Recollecting mindfulness (Alexander Berzin)
• Recollection (Erik Pema Kunsang, Buddhadasa Bhikkhu)
• Secondary consciousness (Buddhadasa Bhikkhu)
• Retention
• Presence (Symran) Dav Panesar.

Quizás, hubiera sido preferible una traducción de la cita, sin embargo, prefiero conservarla en inglés porque las traducciones generan confusión, y siempre es preferible leer los textos en su idioma original para una comprensión más precisa.
Vivir en atención plena es difícil de explicar con palabras sino que es más fácil practicarlo, con el cuerpo, con la mente y con las emociones. Es un proceso que lleva tiempo y que no es fácil. Esta puede ser una de las razones por las cuales la gente desiste de intentar practicarlo. Pero cualquier cálculo tiempo-beneficio no es lo más relevante en este caso y no lo es quizás para muchos otros casos ni para la vida misma, si me preguntan a mí.

Empecemos por lo que “Estar presente” NO es:
Si no sé entender mis emociones, si no me tomo el tiempo de saber quién soy, cómo prefiero ser tratado, qué cosas me gustan o por el contrario, qué cosas me tensionan, cómo aprendo mejor, qué necesita mi cuerpo, qué pensamientos son nocivos para mí, qué mandatos familiares me hacen evocar energías que me hacen mal, qué obstaculiza mi concentración… todo eso es LO OPUESTO DE MINDFULNESS.

Lo que «Estar presente» SI es:
Implica centrarse en el momento presente de una manera activa, siendo conscientes de la experiencia que estamos viviendo dentro o fuera de nosotros, tal y como es, sin pretender controlarla, sea un pensamiento, una emoción, un recuerdo, las palabras de otra persona, etc.
Permanecer en una situación sintiendo y observando lo que sucede, sin juzgar ni intervenir. Esto permite que lo que tiene que suceder, suceda de un modo completo, sintiéndolo hasta el final.
El mindfulness se basa en el descubrimiento de que nuestros esfuerzos por evitar el dolor y aferrarnos al placer no hacen más que multiplicar nuestro sufrimiento, nos vuelve ansiosos todo el tiempo y nos retiene el disfrutar plenamente.
Supone aceptar la vida tal y como es en el momento presente, tanto en sus alegrías como en sus dificultades y dejar de esperar o luchar para que todo sea maravilloso y por la ausencia total de sufrimiento.
Esta actitud lleva a que haya menos síntomas, mayor felicidad y una sensación más profunda de libertad, autenticidad, verdad, conexión con el mundo y los demás, así como un mayor control de la propia mente.
El mindfulness es un estado que te ayuda a sentirte relajado, y en paz. Los estudios realizados demuestran que reduce el estrés, hace que sea más fácil soportar el dolor, reduce la depresión y aumenta la autoaceptación y autoconocimiento. Te ayuda a despegarte de tus propias reacciones, a verlas desde fuera y con mayor claridad y perspectiva. Sobre todo te ayuda a dejar fluir tu mente y todo lo que sucede en ella: pensamientos, emociones, recuerdos, imágenes mentales.
El mindfulness te ayuda a tomar las riendas de tu mente de una manera no invasiva, violenta o represiva sino seleccionando los pensamientos y experiencias de bienestar e invocándolos para aliviar nuestro sistema de presiones continuas a través de malos pensamientos, rencor, imposiciones sociales o familiares o provenientes de nosotros mismos.

Estar en el presente es el único lugar donde puedes ser verdaderamente feliz (no rumiando el pasado o soñando con el futuro).

Vivir con mindfulness implica vivir el presente en cada instante, día tras día, sin pensar constantemente qué te falta, qué perdiste, quién se robo tu queso o cuán ruin será tu futuro.

La realidad se construye y el futuro también. Entre todos, tomando los caminos constructivos y no los destructivos, teniendo una visión de amor y agradecimiento por todo lo que nos es dado en esta vida y gracias a la existencia del universo.

¿Qué significa vivir en «Atención plana»?
Mediante el direccionamiento de tu atención, que es a su vez el mejor modo de controlar tu mente y tus emociones, sin dejarte atrapar por obsesiones, autocríticas o emociones intensas y reproches, sin desconfiar de todo y de todos, es estando plenamente en el momento presente.
Vivir con mindfulness significa estar totalmente implicado en el presente, en todo lo que haces en cada momento.
No estás en el presente cuando tu mente está enfrascada en una serie de ideas obsesivas sobre lo mal que te puede salir lo que estás haciendo, los muchos errores que cometes, lo que pueden estar pensando de ti los demás, o todo lo que tienes que hacer mañana.
La persona ansiosa está en el futuro, preocupándose por lo malo que le podría pasar. Hablar en público desde una identificación con esos contenidos mentales ansiosos significa hablar centrado en los demás y en juzgar tu propio comportamiento, mientras que hablar en público con mindfulness significa centrar tu atención en lo que de verdad importa, en transmitir tu mensaje, en el momento presente, en lo que deseas hacer y estás haciendo, en lo que tú (y no tu ansiedad o tu miedo) decide centrar la atención.
Cuando actúas con mindfulness tienes el control de tu atención en vez de dejarte controlar por ese ansioso piloto automático que desvía tu atención hacia cosas irrelevantes y que además no se limita a observarlas y dejarlas estar, sino que evalúa y juzga.

Guía para saber cuando estamos haciendo lo contrario a mindfulness:

      Tu mente controla tu vida y es cruel con tu autoestima.

 

      Das una importancia excesiva a tus contenidos mentales.

 

      Vives en el pasado o futuro en vez de fluir con el momento presente, con el instante.

 

      No aceptas el dolor y malestar que forma parte de la vida, como el miedo, la tristeza o la ansiedad que puedas sentir.

 

      Tu mente te lleva a situaciones extremas y no te da paz ni respiro. Se ha convertido en un peso sobre tus hombros. Es tu enemigo y ya no más un aliado.

 

    No sientes compasión hacia ti, eres muy autoexigente o sientes demasiada autocompasión.

Mindfulness ó cómo practicar el estar en el presente:

      Estar plenamente en el presente, en el aquí y ahora.

 

      Observar pensamientos y sensaciones desagradables tal cual son.

 

      Conciencia de aquello que se está evitando.

 

      Conexión con uno mismo, con los demás y con el mundo que nos rodea.

 

      Mayor conciencia de los juicios.

 

      Aumento de la conciencia de sí mismo.

 

      Menor reacción frente a experiencias desagradables.

 

      Menor identificación con los pensamientos (no soy lo que pienso).

 

      Reconocimiento del cambio constante (pensamientos, emociones y sensaciones que vienen y van).

 

      Mayor equilibro, menor reactividad emocional.

 

      Mayor calma y paz.

 

    Mayor aceptación y compasión de si mismo.

¿Estás listo para vivir plenamente?

Lecturas recomendadas:
En Internet: www.mindfulness-salud.org – www.mindful.org
Libros: Gilbert, Elizabeth, “Eat Pray Love”
Langer, Ellen J. “Mindfulness, la atención plena.”
KabatZinn Jon, “Mindfulness en la vida cotidiana”
Filmes: «El guerrero pacífico» de Víctor Salva.

¡Despierta! con Gustavo Eduardo
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