Pienso que la felicidad se asocia mucho con la respuesta que le damos a la pregunta ¿qué es lo que quiero? Tener una respuesta clara y precisa a esta interrogante nos muestra un camino mucho mejor que cualquier otro camino que tengamos para guiarnos al futuro que deseamos.
Ser feliz se vincula con alinear lo que uno hace cotidianamente con lo que uno desea, con lo que uno quiere. Por ejemplo, si uno trabaja 8:00 a.m. a 08:00 p.m. es imposible tener tiempo libre para juntarse con un amigo a tomar un café de 7:00 p.m. a 8:00 p.m. Si lo que quieres es compartir con tu amigo y tienes este horario de trabajo, el resultado no es sentirte feliz.
Y puedes planificar juntarte a las 8:00 p.m. Sin embargo, a las 8:00 p.m. puede que te suceda que lo que quieras es simplemente irte a casa a descansar. Por lo que, tu deseo también queda relegado a un resultado infeliz.
La felicidad para mi es un resultado de todo cuanto vivimos. Una suma aritmética de lo positivo y lo negativos que nos pasa. Pienso que no es estática ni siempre estamos felices ni siempre estamos infelices.
Pienso que tiene que ver con lo que logramos en la vida. Con esas metas que alcanzamos, sin que tengan que ser metas grandiosas. Algo tan simple como lograr ayudar a nuestros hijos a hacer las tareas bien, elaborar una maqueta para el colegio, conseguir un cliente importante o ahorrar lo suficiente para poder irnos de viaje a un lugar deseado.
Son esos detalles que nos acondicionan la vida, que nos hace sentir la vida como propia. Esos eslabones que aglutinados conforman un logro, construyen metas mayores como tener nuestro propio negocio, alcanzar un mejor puesto de trabajo o que nuestros hijos se gradúen.
Ser feliz tiene mucho que ver con uno mismo. Es un viaje de adentro hacia fuera. De uno mismo cuidarse, apreciarse, valorarse, estimar mucho nuestras cualidades, ser bondadoso. Es imposible dar lo que no tenemos. Y ser feliz se vincula más con nuestra parte del ser que entrega que con la parte que recibe.
Si lo piensas bien, rebusca en tu interior y comprobarás que has sido más feliz cuando aportas, ayudas y te entregas, que cuando has recibo ayuda o cualquier otro asunto. Porque lo que nos hace feliz reside en nuestro interior, no depende de lo externo ni está sujeta a un tercero, no es dependencia, es libertad. Creo que es un error pensar que nuestra felicidad depende de otra persona o de circunstancias externas. O de esperar lograr algo para ser feliz.
Otro elemento que proporciona felicidad es perseguir lo que queremos. Alcanzar nuestros propósitos, nuestros sueños. Vivir la vida que otros quieren que vivamos es un nicho de infelicidad, por eso es importante tener nuestros propios sueños, nuestro propio propósito.
Muchas veces nos dejamos arrastrar por lo cotidiano y terminamos trabajando en lo que no nos gusta, haciendo lo que no quiero hacer, viviendo en la ciudad que nos desagrada y viviendo una vida que no es la queremos ni la que vislumbramos ni la que en realidad queremos vivir.
Ser feliz está vinculado con nuestra actitud positiva, con ese sortilegio de ver lo positivo en lo negativo, en esa voluntad de sonreír al día más oscuro que nos suceda, con esa fuerza interior capaz de dar respuestas a lo que nos enfrenta.
No es una labor simple. Es una labor humana, con todo lo que conlleva serlo y vivirlo. Es un ejercicio continuo, que requiere estar despierto a la vida. Requiere estar consciente, dar respuestas precisas a las preguntas fundamentales de la vida: ¿quién soy? ¿qué quiero? ¿a dónde quiero ir? ¿qué futuro quiero? ¿cuáles son mis fortalezas? ¿cuáles son mis cualidades? ¿en qué soy bueno? ¿haciendo qué me destaco de los demás?
En la medida en que he respondido a estos entresijos siento que me he acercado más a ese estado feliz que nos proporciona vivir plenamente. Se trata de saber quienes somos y qué queremos; y vivir en consecuencia.
