La paradoja: “Sentirse mal, está tan bien”

Tiempo atrás empezaron mis emociones y mi salud a debilitarse. Los días se hacían eternos, perdí motivos para levantarme de la cama y si lo hacía, lloraba desde que abría los ojos, acompañada de episodios de ansiedad, hasta quedar rendida por la noche. 

Pasaron algunos días, donde tomé fuerza para hacer cita con mi psicóloga y consejera, Elizabeth, a quien le conté que había episodios dentro de mí, que se apoderaron de mi cabeza y me volvieron a afectar como si recientemente hubieran pasado. 

Ella se tomó todo el tiempo para escuchar y me preguntó más detalles. Luego de tener toda la información me miro con calma y una sonrisa, manifestando: 

¿Sabes? Está bien que te sientas así. 

En medio de mi doloroso relato de horas, me quedé asombrada y desconcertada. No esperaba esa respuesta de su parte. Elizabeth enseguida vio mi reacción gestual y continúo: 

De hecho, no se porque te esfuerzas por sentirte de otra manera, cuando es completamente válido sentirse mal, que te falte la fuerza para seguir adelante. Está bien cuestionarte procesos pasados. Está bien que no sientas todos los días la misma motivación. Está bien que sientas incertidumbre. Está bien sentir dolor. Está bien que quieras quedarte en la cama durante el día. Está bien que te tomes ese paso atrás para cuidar de sí mismo. Está bien sentir emociones que no sean de felicidad. Está bien hablar de lo que sientes. Está bien dejar que sus muros caigan en manos de las personas en las que confías. Está bien que te sientas así, todo esto es parte de ser un humano. Todo está bien.

Mientras me decía cada frase, sentía que ese escudo imaginario de fuerza que me puse antes de entrar a esa cita con Elizabeth, se desarmaba y caía a mis pies, como las lágrimas en mi rostro. Era la primera vez que contaba algo tan íntimo. Me permitía llorar y expresar sin palabras, todo lo que había aguantado.

Elizabeth me entrego papel para secar mis lágrimas y siguió: 

 Ahora sabes lo que no está bien? No está bien fingir que todo está bien cuando sientes que no lo está, que elijas una posición de víctima cuando debes asumir la responsabilidad de tus actos y las consecuencias de los mismos. No está bien esconderse detrás de sus responsabilidades para evitar el verdadero problema. No está bien que te lo guardes todo para ti cuando sabes que hablar de ello te ayudará. No está bien creer que eres una causa perdida. Eres una mujer bella más allá de tu físico, porque recogiste todos tus pedazos y  de ese dolor construiste lo que hoy eres. Es decir,  ya lo has intentado antes y hoy sin duda, tomarás fuerza para hacerlo de nuevo.

Todas las palabras que salían de la boca de Elizabeth, encajaban en el rompecabezas de mi cabeza y eran un bálsamo que me traía paz. Finalmente me dejó esta moraleja:

Si pones en una olla miles de cosas y la tapas a presión. Enciendes la cocina a todo fuego por mucho tiempo, en algún momento es inevitable que esa olla va explotar y saldrá lo que llevas dentro. Está bien sentirse así, pero no está bien permanecer así. Quiero que sepas que estás corriendo una carrera a tu propio ritmo, y no al ritmo que el mundo le dice que lo hagas.

Luego de entender todo lo que Elizabeth había dicho, me levanté de esa silla con una armadura nueva, lista para otro combate conmigo, con mi cabeza y mis sentimientos.  Ya me había rendido por no saber cómo actuar con tantas heridas, y ya comprendí que era natural y sano sentirse mal; hacer un alto, para renovarme. 

Ahora comparto estas importantes enseñanzas con ustedes, con el fin de que tengan la fuerza para enfrentarse a cualquier batalla interna y salgan victoriosas de todo aquello que se lo propongan. Muchas veces debemos lidiar con la paradoja de “sentirnos mal, para estar bien”.

2 comentarios en «La paradoja: “Sentirse mal, está tan bien”»

  1. No debemos tener a que la armadura se caiga si no con quien nos enfrentamos, para que cuando,crean que nos derrotan ella se, mantenga intacta.
    Gracias por esa hermosa reflexión felicidades un fuerte abrazo.

    • Querida Susana, que gusto leer tu comentario y que interactúes con el Equipo de Despierta con Gustavo Eduardo. Estoy de acuerdo contigo. Hay veces que los problemas suelen agobiarnos y nuestra armadura cae a pedazos, indudablemente debemos retirarnos por algún tiempo para renovarnos, tomar fuerzas y volver recargados.
      En nuestro equipo siempre estaremos gustosos de escucharte.
      Deseo de todo corazón que tu armadura te ayude a ganar todas tus batallas y te enfrentes con valentía a cualquier oponente. Otro abrazo gigante para ti!

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