La felicidad no se compra. Nada que es intrínseco al ser humano se puedo comprar. Y la felicidad no escapa a esta norma. Sin embargo, si podemos concluir algunas afirmaciones. Por ejemplo, si bien el dinero no causa la felicidad, el uso del mismo para hacer regalos a otros si genera felicidad.

En esta dirección, quiero dejar establecido que necesitamos un concepto sostenible, no variable. Tenemos que buscar las causas de la felicidad en factores constantes, y tener dinero no lo es. Ni acumular riquezas ni lograr ingresos masivos.

Sin embargo, regalar algo, comprado o no, si genere felicidad. El sentimiento de que tu vida es buena genera felicidad, pero el dinero no garantiza que tu vida sea buena.

Si esto es cierto, ¿por qué cada día más las personas se obsesionan por acumular riquezas y asociarlo con la felicidad? Y es en este punto en donde puedo retomar las zonas personales y el estilo de vida.

Cuando una persona determina que el dinero es el único factor capaz de impactar su bienestar, lo que hace es exagerar y potenciar ese factor al extremo de crear una tendencia personal, en la cual, sólo se enfocará en eso que cree que es lo único que puede impactar su bienestar.

Las consecuencias son inmediatas, buscando ese bienestar unilateral, crea un malestar en las demás zonas que alteran su estilo de vida. La trampa está en que este malestar se refleja a largo plazo, cuando ya las demás están deterioradas.

Por ejemplo, suele pasar que descuidas tu familia. Trabajas de 7 am. hasta 7 pm. Sales de casa cuando tus hijos aun no despiertan y regresan cuando ya están dormidos. Te pierdes de todas las actividades escolares porque estás trabajando.

En lo referente a la salud, descuidas tu alimentación. Almuerzas en restaurantes o en tu oficina sin el balance adecuado que podrías tener en tu casa. Como siempre tienes trabajo no realizas los exámenes rutinarios, y muchas veces, descubres las enfermedades catastróficas por síntomas terminales y no ha tiempo por un examen.

Y por más dinero que tengas, existen enfermedades que son mortales. En definitiva, con dinero puedes comprar muchos objetos, pero no la felicidad.

Felicidad y éxito

El éxito en tu vida y en tus negocios produce una sensación y una emoción que se confunde con la felicidad. Por eso, quiero introducir un elemento muy importante: la adaptación. Si partes de una persona que posee un estilo de vida sencillo comprendido por una casa austera, un auto usado y un empleo promedio. Como es natural, “quieres más”.

En un tiempo evolucionas y alcanzas un mejor puesto en tu empleo, un mejor salario con el que adquirieres un auto nuevo y una casa más grande. Con lo que, tu estilo de vida cambia y ¿qué pasa? Primero, aspiraste a más y lo conseguiste. Y en teoría lograste la felicidad porque ahora tienes más éxito y tienes más.

Sin embargo, en la práctica no es así. Lo que haces es adaptarte a este nuevo estilo de vida porque se te olvida que cambió, te acostumbras a este estilo de vida y vuelves al principio: “quieres más”. Y vuelves a sujetar tu felicidad a tus aspiraciones de querer más cuando al principio alcanzar este estilo de vida era tu felicidad.

¿Por qué sucede esto? Porque quieres que la felicidad sea el resultado de algo y la felicidad no es un resultado. Y el éxito si es un resultado.

Tienes que edificar tu estilo de vida fundamentado en tu felicidad, en lograr un estado de bienestar que te permita desarrollar tu mejor desempeño para lograr el resultado deseado: “quiero más”, porque cuando ese “quieres más” es un resultado, logras el éxito.

Te pondré un ejemplo muy ilustrativo, ¿sabías que los medallistas que obtienen bronce son más felices que los medallista que obtienen plata?

La respuesta es muy simple y la encontrarás en el segundo elemento que determina esta relación: comparación. Los medallistas de bronce se comparan con los que no lograron medallas y eso los hace sentirse bien. Mientras que, los medallistas de plata se comparan con los que ganaron oro y no se sienten conformes, aunque la medalla de plata es más que la medalla de bronce.

En el fondo, volvemos al mismo problema: confundimos la felicidad con el resultado. En vez de ser felices porque son atletas que compitieron en una disciplina que los hace felices y pusieron su mejor esfuerzo para lograr el resultado de una medalla, se sienten infelices porque el resultado no fue oro.

Compitieron, ganaron, tienen una medalla y no se sienten felices porque esperan que su felicidad sea el resultado. Tuvieron éxito y no se sienten felices.

El ser humano es tan complejo que este elemento de comparación es tan fuerte que aun cuando tienes mucho dinero, comienzas a compararte con otra persona que tienen más.

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La felicidad es productiva

Además del dinero, muchas personas asocian el éxito con la felicidad, en función de la creencia de que el éxito proporciona felicidad, sin darse cuenta de que, lo que confunden es la satisfacción de alcanzar éxito en algo con el estado de bienestar y de felicidad que no está sujeto a un evento en particular.

Si tu felicidad fuera producida por un evento en particular sólo serías feliz en ese momento y volverías a tu infelicidad tan pronto pasará ese momento. Así que es considerable que analicemos esta relación entre felicidad y éxito.

¿La felicidad produce dinero? Responder a esta pregunta me permite dividir la felicidad en dos elementos: sentido y emoción. El sentido se refiere al sentido que tiene tu vida. Y en este punto, te puedo preguntar ¿tu vida tiene sentido? ¿Te sientes satisfecho con tu vida?

Mi definición de felicidad está compuesta por el estado de bienestar en las personas. Es decir, si te sientes feliz en cada una de las zonas que describí en el artículo ¿Cuánto cuesta tu felicidad? o, por lo menos, existe un equilibrio entre estas zonas, tu felicidad fluirá mucho mejor y te sentirás feliz.

¿Cómo te sientes en cada una de tus zonas personales? ¿Tienen sentido para ti? ¿Te sientes bien con tu salud? ¿Te sientes bien con tus ingresos? ¿Te sientes bien con tu pareja?

El segundo elemento es emocional. ¿Has educado tus emociones? ¿Alguna emoción controla tu vida? ¿Sabes gestionar tus emociones? ¿Por qué las emociones son importantes? Porque tus emociones pueden controlar tu vida.

Por ejemplo, si te sientes mal contigo mismo porque te sientes insatisfecho con tu salud, ya sea por gordura, porque te alimentas mal o porque tu apariencia física no es la que quieres tener. Esta emoción “sentirte mal” se convertirá en una emoción dominante en tu vida, por tanto, lo que producirá en tu interior es insatisfacción, tristeza, infelicidad.

La felicidad afecta la productividad

La infelicidad produce descontento, insatisfacción y depresión, estado en el cual es muy difícil ser productivo. En cambio, una persona contenta, satisfecha y feliz está más dispuesta a lograr un nivel de desempeño optimo.

Una persona que esté preocupada porque la pueden despedir, porque su jefe es un dictador que maltrata verbalmente a sus subordinados, o un empleador que esté preocupado porque no sabe si podrá pagar la nómina, entre otras situaciones, que crean un ambiente negativo, consecuentemente, esta persona será improductiva.

Es el caso de las personas que trabajan en lugares incomodos, con espacios que no están diseñados para su tipo de empleo, personas que trabajan de pie toda la jornada, que no cuentan con las confortabilidad adecuada como escritorio adecuado, que tiene que pedir prestado hasta la grapadora a su compañero de trabajo, sin silla ergonómica ni espacio suficiente ni un ambiente armonioso.

Una persona sometida a estas condiciones es muy probable que su productividad sea pobre y mediocre. En cambio, esa misma persona en una espacio adecuado, con una silla ergonómica, un escritorio amplio, equipado con lo necesario y en un ambiente de trabajo, puede triplicar su desempeño.

Esta condición proviene de que, cuando tu cerebro identifica los aspectos positivos de tu entorno, crea una mayor disposición para lograr tus objetivos como un buen desempeño. Cuando tu cerebro percibe tu incomodidad, tu inconformidad porque no trabajas cómodo, porque no tienes el equipo necesario para trabajar, lo que tu cerebro hace es desistir y crear en tu mente la idea de que no lograrás tu objetivo.

En cambio, cuando tu cerebro percibe que te sientes satisfecho en tu puesto de trabajo y que tienes lo que necesitas para un buen desempeño, tu cerebro crea en tu mente la idea de que puedes hacerlo bien y lograr tu objetivo.

La tendencia de persona infeliz es subestimar sus capacidades y creer que no puede lograr nada, aunque lo pueda lograr. En cambio, una persona feliz hace todo lo contrario, sobreestima sus capacidades hasta el punto que no sólo logra lo que puede lograr, sino que logra objetivos que creía imposibles.

Una persona feliz es innovadora, ve el futuro con claridad, piensa mejor y lograr enfocarse en sus objetivos. Una persona infeliz no mira más allá de sus problemas, no ve el futuro, el desanimo no es innovador ni activa la dopamina que necesita el cerebro para enfocarse en el presente.

Una persona infeliz es vulnerable a todo lo externo. Si percibe estrés, éste crea un caos en su interior. Si recibe presión preferirá rendirse. Si recibe una mala noticia se deprime. En cambio, una persona feliz, cuando percibe estrés busca la manera de eliminarlo, si recibe presión agudiza su desempeño para lograr su objetivo por encima de todo, y cuando recibe una mala noticia es capaz de afrontarla mucho mejor.

¿Qué es lo que realmente facilita la riqueza?

Muchas personas confunden “tener riquezas” con “tener felicidad”. Utilizo la palabra “confunden” porque la relación entre felicidad y riqueza no se corresponde en ese punto. Muchos estudios, incluyendo el de la Oficina Nacional de Estadísticas en Londres, proporcionan la siguiente referencia:

“Lo que influye en la felicidad es la forma en cómo se gana el dinero. Lo que quiere decir es que si la forma en que ganas dinero te produce orgullo, satisfacción, honestidad, integridad, entre otros, el resultado es que satisfactorio.”

La cantidad del dinero no es la clave, puede ser poco o mucho, el punto es si la forma de ganarlo genera en ti emociones y sentimientos positivos y satisfactorios. De nada sirve acumular una fortuna incalculable si la forma de generar esa fortuna no te produce felicidad.

Lo importante está en tu persona no en el dinero. Pregúntate si la forma de generar ingresos genera sentido a tu vida.

¿Cómo es tu relación con el dinero?

A la luz de este artículo y el pasado “¿Cuánto cuesta tu felicidad?”, surge una pregunta muy importante: ¿cómo es tu relación con el dinero?

La primera respuesta que tienes que analizar es la que responde a la pregunta: ¿eres dependiente de tu riqueza? Porque si tu respuesta es SI, quiere decir que el dinero para ti es más importante que tu felicidad. Y en tal circunstancia, tu felicidad estará limitada a una sola zona de tu persona. Y tú no eres sólo productivo, también eres saludable, amoroso, amigable, compañero, ser humano…

Tienes que redefinir lo que quieres. ¿Quieres ser feliz o tener más dinero? Tienes que organizar tus prioridades de forma que tu vida pueda evolucionar y desarrollarte como persona: tienes que ser feliz para poder ser productivo y generar riquezas.

Es el principio: Primero tiene que SER [FELIZ]. Luego puedes HACER [PRODUCTIVO]. Y luego, logras TENER [RESULTADOS COMO DINERO].

La felicidad no es un objetivo porque ningún objetivo produce felicidad. Cuando alcanzas el objetivo puedes tener más bienes, un mejor auto, puede viajar, comprar más, tener tu propio negocio, inscribir a tus hijos en un mejor colegio, y nada de eso es la felicidad porque estos son resultados.

El dinero no es lo que determina tu felicidad, sin embargo, es un componente que está presente y depende de donde lo coloques en tu vida. Las personas que disfrutan lo que hacen son más productivas, y si lo que haces es productivo, la pregunta es ¿estás haciendo lo que disfrutas hacer? ¿Estás convirtiendo en productivo lo que te gusta hacer?

La felicidad es un estilo de vida, es una forma de vivir, de enfrentar tu realidad y responder a lo que te sucedes, es una decisión personal. La felicidad está en el primer paso: primero tienes que SER. Y dinero está en el tercer paso: TENER.

Tu felicidad no está en el dinero que ingresas. El dinero es resultado si lo que haces es productivo. Tu felicidad está en lo que haces, en lo que te gusta y sabes hacer. Tu felicidad está en la forma en que eres productivo.

En definitiva, regreso a la pregunta del principio, ¿Cuánto cuesta tu felicidad?

Tu felicidad está en el sentido que le das a tu vida cuando eres productivo. Por lo que, te dejo esta última pregunta ¿qué le da más sentido a tu vida, Ser Feliz o Tener Más Dinero?

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Lee otros artículos relacionados con este tema, incluyendo la primera parte de este artículo titulado “¿Cuánto cuesta tu felicidad?”

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