¿Cuánto cuesta tu Felicidad?

El dinero es uno de los elementos que conforman la zona de libertad financiera en tu persona. Así como existen otras, como tu zona de salud y zona de bienestar.

Quiero comenzar definiendo tu zona de libertad. Y para esto definiré primero qué es una zona personal. Una zona personal es un espacio interior y personal enfocado en un aspecto importante para ti y cuando divides tu persona en esas zonas, tienes que hacerlo en función de lo que es necesario para ti.

Por ejemplo, tu salud es importante como lo es tu relación de pareja. Por lo que, puedes llamarlas tu zona de salud y tu zona de relación personal. De esta misma forma, puedes determinar las demás zonas.

Las zonas puedes ser muchas, sin embargo, te sugiero determinar 8, en las que pienso, que puedes encontrar equilibrio y lograr resultados si les dedicas tiempo: zona de tu estado de salud, zona de tu relación de pareja, zona de tu libertad financiera, zona de tu crecimiento personal, zona de esparcimiento, zona familiar, zona de tu estado anímico y zona de tu entorno.

Retomando tu zona de libertad financiera, ésta está comprendida por tu empleo o si tienes negocio propio, cuánto es tu ingreso mensual, si tienes deudas y de cuánto es tu deuda, tus ahorros y todo aquello que involucre tus finanzas. Y es por estos factores que suele ser una de las zonas que más atención capte por ti, llegando incluso a descuidar tus demás zonas.

¿Qué pasa cuando te enfocas en una zona y descuidas las demás? Rompes el equilibrio en tu persona y rompes con tu estilo de vida. En el caso de que te enfoques mucho en tu libertad financiera, comprobarás como descuidas tu familia, tu salud y tu esparcimiento porque sólo te enfocas en trabajar.

La pregunta es ¿por qué decides darle más importancia a tu zona de libertad financiera que a tus demás zonas personales? ¿por qué esta zona es la más frecuente?

En la actualidad, muchas universidades y centros psicológicos se han dedicado a realizar estudios para buscar una relación entre dinero y felicidad, lo cual, ha fortalecido un debate que se disputa entre dos tendencias: el dinero proporciona la felicidad y la felicidad no la proporciona el dinero.

Lo cierto es que existe una relación entre felicidad y dinero, ¿cuál es?

Es importante que en tu persona exista un equilibrio interno, por eso te describí sobre tus zonas. Puede que tú las distribuyas de forma diferente o utilices una cantidad de zonas mayor, lo importante es que tengas claro que tienes que lograr un equilibrio en donde cada zona tenga tu atención y los resultados que quieres. Que por querer un gran resultado en una no descuides las demás.

Normalmente, las personas tienden a enfocarse más en una o dos zonas y descuidar las demás. Y la más recurrente es la financiera. Y tú me dirás “claro, es que el costo de la vida obliga a tener que enfocarme en ese aspecto las 24 horas”.

Tan comprensible es ese razonamiento como el que te planteo, que se demuestra en la infelicidad y el descontento cuando pierdes el equilibrio personal y convierten tu estilo de vida en un caos cotidiano.

Si analizamos detenidamente esta relación, tenemos que comenzar por definir cada concepto para garantizar que estamos analizando los mismos conceptos.

La felicidad podemos definirla como un estado de bienestar en el cual la persona disfruta su vida y se siente satisfecha con los resultados que obtiene en sus zonas personales.

El dinero podemos definirlo como una unidad monetaria que proporciona un poder adquisitivo con el cual puedes cumplir tus compromisos económicos.

El dinero ¿proporciona la felicidad?

La primera confusión en esta relación radica en el resultado. La felicidad no es un resultado y el dinero sí. Tú eres feliz o no. Es como ser una madre o un padre, es como ser apasionado. Mientras que, el dinero es el resultado de tu productividad o tu salario.

Por consiguiente, tu felicidad no puede ser producida por el dinero, porque el dinero es un resultado, porque el resultado de tener dinero es adquirir bienes, pagar deudas, comprar artículos de necesidad, cumplir con tus compromisos financieros, y la felicidad no es un bien ni una deuda ni un artículo de necesidad ni un compromiso financiero.

El dinero puede acomodar tu felicidad si eres feliz. Por ejemplo, con dinero puedes adquirir una casa más grande y disfrutar aun más tu vida y tu felicidad. Sin embargo, si eres infeliz, con comprar una casa más grande y cómoda, lo único que logras es mudar tu infelicidad a una casa más grande.

Si eres feliz, con dinero puedes viajar y disfrutar tu viaje y tu vida haciendo algo que te gusta. En cambio, si no eres feliz, aunque compres el boleto aéreo, aunque viajes a cualquier parte del mundo, no serás feliz ni disfrutarás el viaje, aunque viajes a un país que siempre quisiste conocer.

Por supuesto, plantear que el dinero no proporciona felicidad no significa que éste no juegue un rol en la relación. Sería irracional pensarlo. Por ejemplo, el nivel de estrés en una persona influye en su felicidad, el tener liquidez facilita ese manejo de estrés porque cumples con tus gastos, manutención y compromisos, y cuando reduces ese estrés, tu felicidad fluye mejor.

Indudablemente, la relación se estrecha más en la medida en que las personas logran satisfacer sus necesidades básicas, las cuales, se satisfacen con el poder adquisitivo del dinero. El problema está en que no todas las personas con dinero son felices.

Si tener dinero fuera garantía de felicidad todas las personas adineradas fueran felices y no es así. Por lo que, la búsqueda de la riqueza no te garantiza la felicidad. Te garantiza disminuir tu estrés, tus preocupaciones y tus compromisos, pero no garantiza tu felicidad.

Lo que si produce es una satisfacción, una sensación de éxito que se desinfla cuando tu vida esa sensación se agota. En cambio, la felicidad no se agota porque es un estado de bienestar.

¿Tengo que tener dinero para ser feliz?

La primera respuesta es NO. Sin embargo, este NO encuentra contraposiciones como la falta de liquidez para cubrir las necesidades básicas, lo cual, causa un nivel de preocupación que altera el estado de bienestar personal.

Ahora bien, si partes del concepto “necesidad” puedes encontrar ciertas variables como vinculación con “expectativas de vida”, lo cual, no es una necesidad sino una proyección. Ese “quiero más” infla la necesidad real que quizás si es cubierta con lo ingresado.

Si bien tener dinero puede contribuir con tu estado de bienestar, de vivir cómodamente, de adquirir lo que necesitas, de disminuir tu estrés y ansiedad, la felicidad no depende únicamente de tener dinero. Existen muchos factores más mucho más importantes que éste.

Uno de ellos es la genética, la salud, tu valor como persona, entre otros factores. Tanto un extremo como el otro deja de lado que el dinero es sólo un factor y NO el factor único.

¿La felicidad es una estadística?

La felicidad es un tema muy complejo e influenciado por diferentes culturas que insertadas en cada persona convierte el tema en un asunto muy controversial. Por esta razón, algunas instituciones decidieron analizar si era posible ponerle números a la felicidad.

El primer estudio que consulté fue realizado por la Universidad de Princeton sobre si “El dinero compra la felicidad”. Este estudio arrojó resultados como que si bien el dinero no compra la felicidad, ayuda mucho, y hace énfasis en que el resultado, más que una felicidad, es un sentido de éxito y satisfacción con la vida en sentido general.

Un estudio similar elaborado por John Wolfers concluyó que: “las personas con mayor riqueza es mucho más feliz que aquellas con menos riquezas. Los países pobres son más infelices que los países ricos. Conforme los países se enriquecen, se hacen mucho más felices”.

Sin embargo, el estudio no concluye que el dinero es lo que los hace más felices ni que el dinero produce felicidad. Lo que pondera es que es la cantidad de oportunidades, respeto a la ley, mercados de libre competencia e instituciones funcionales es lo que conduce a esa felicidad como país.

Esto me llama mucho la atención porque si la felicidad necesitara un nivel de ingresos determinado, muchos pobres en el mundo no lograran ser felicidad, como en efecto se puede recoger en estas estadísticas, en donde existen personas con pocos ingresos y unos niveles de felicidad altos.

Existen ejemplos como Nepal, en donde los niveles de ingresos son muy pocos y el nivel de alegría y felicidad es muy alto. Esto, si bien es cierto, no quiere decir que tengamos que voltear la tortilla y concluir que tenemos que tener menos para ser más felices. Pienso que ninguno de los dos contiene la verdad en esta relación felicidad-dinero.

Un estudio realizado por la University of British Columbia afirma que el dinero no da la felicidad, sino que lo que hace es que ayuda en las emociones y en el sentirse menos desgraciado y desventurado en el día a día. Por lo que, el dinero está más vinculado a la reducción de la tristeza que con la felicidad, lo cual, no es lo mismo.

Este estudio arrojó un resultado interesante cuando estableció, entre 12,291 encuestadas, que el aumento del sueldo en una familia no incrementa su felicidad, aunque si reduce su tristeza, estrés y preocupaciones.

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