Estar conectado con uno mismo es fundamental en este ejercicio de vivir. Estar en armonía interior permite que tu ser fluya.
Alguna vez has sentido que estás triste, que la tristeza invade tu interior sin una razón aparente, o te has sentido mal teniéndolo todo en la vida. Lo más probable es que tu interior no esté en armonía con lo que haces y tienes.
Pienso que lo que te sucede es que no tienes claras tus motivaciones ni tus razones para vivir. No existe una armonía entre lo que quieres, piensas y haces. Por esta razón, te sientes decaído, desanimado, a pesar de tener un trabajo, una familia y un hogar.
A muchas personas les pasa que tiene un trabajo y no es que desean, Tienen una habilidad y no la desarrollan. Tienen un potencial, son buenas haciendo algo especifico y no lo hacen. Tienen un hogar y se la pasan en el trabajo, en la calle, en el club o salen por las noches y no le dan calor al hogar.
Estar pendientes a lo cotidiano nos conduce a un estado de descuido interno en el que no prestamos atención a nuestras necesidades como ser y nos desconectamos de nosotros mismos. Perdemos ese vínculo con nuestro interior y no somos conscientes de que eso es lo que no sucede.
Otras personas desconocen cómo enfrentar sus inquietudes existenciales, no han aprendido a resolverlas. También sucede que algunas personas establecen una conexión con su exterior. Cuidan de su cuerpo, se nutren adecuadamente, se alimentan saludable, hacen ejercicio, resuelven su libertad financiera, crean un círculo de diversión con amistades para salir y compartir y se dejan abandonados su propio ser, su interior.
Te muestro algunas ideas y te propongo que te mantengas conectado con tu interior:
Detente unos minutos. Nuestra rutina actual es muy compleja. Vivimos en una sociedad que todo lo exige rápido. Tenemos que vivir un ritmo de vida acelerado que no permite que te detengas unos minutos a solas contigo mismo, que te permita escucharte, reflexionar, sentir tu universo interior. Tómate unos minutos diarios en un lugar tranquilo, crea un rincón favorito para ti, en donde te sientas a gusto y puedas reflexionar, hacerte preguntas como ¿qué motiva mi vida? ¿Qué me estimula? ¿Música? Escucha música durante ese tiempo. ¿Leer? Lee. Es tu tiempo.
Presta atención a tu ser y tu cuerpo. Pregúntate cómo te sientes contigo mismo. Trata de aligerar las tensiones de tu rutina. Escucha a tu cuerpo cuando te diga que está cansado, agotado. Que necesita recargar las pilas.
Educa tus sentimientos. No te reprimas. Deja aflorar lo que sientes. Muchas personas se sienten vulnerables si expresan lo que sienten. Sienten miedo a ser lastimados. Sin embargo, reprimir tus sentimientos es peor que sentirse lastimado. Aprende a educar tus emociones y que sientes. Aprende a lidiar con las adversidad de manera que no te afecten tanto cuando alguien te lastima, en vez de coartar tu sentimientos de felicidad, de compañerismo, de entrega. Si no das, si no entregas nada, nada recibirás. Expresar lo que sientes es la mejor forma de ser libre, de sentirte libre. Cuando reprimes lo que haces es castigarte, encerrarte y ser esclavo de ti mismo. Llora si deseas llorar, o golpea una almohada para liberar la rabia. Despójate de esas creencias que limitan como que llorar es de débiles, llorar es un sentimiento humano, es liberación interior, purifica.
Apréciate. Confiérele valor a quien eres y a lo que haces. Algunas personas no se valoran porque piensan que hacen algo insignificante o porque no son gerentes y dueños de empresas. Valórate. Dignifícate. Nadie hará por ti lo que tú no haces por ti. Nadie te valorará si tú no lo haces. Para poder amar, entregar de ti a los demás, primero tienes que amarte a ti mismo, valorarte. Para que tengas algo que entregar.
Aliméntate interiormente. Así como te nutres, desayunas, almuerzas y cenas. De esa misma forma, tiene que alimentarte interiormente. Lee, aprende, capacítate, mantente al día y al tanto de lo de sucede en tu área y en lo que haces. Si eres arquitecto, mantente actualizándote en tu profesión. Si eres padre o madre, mantente indagando, aprendiendo a ser padre. Aprender es la forma más efectiva de enriquecer nuestro interior, de crecer interiormente.
En conclusión, lo que te propongo es que no permitas que la rutina te impida conectarte con tu interior. Escucha tu ser, conoce tu esencia, aliméntala. Y verás como la alegría, la paz y la armonía aflora en tu ser como un ropaje impermeable a la tristeza, a la monotonía y la rutina.
- Despierta!
- Que la vida es una y es tuya!
Despierta! con Gustavo Eduardo
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