Invertir nuestro tiempo en actividades que nos conduzcan hacia nuestras metas, propósitos u objetivos se convierte muchas veces en un dolor de cabeza porque dedicamos tiempo y esfuerzo a actividades que luego, nos damos cuenta que no están alineadas con nuestros objetivos.
Tenemos que pasarnos el presente eligiendo entre lo importante, lo urgente y lo pendiente, con lo que convertimos nuestra agenda en un caos y nos alejamos de lo que es prioritario. Por esta razón, es fundamental tener claro qué es lo QUE ES PRIORITARIO. Tenemos que limpiarla de todo aquello que no está en armonía con nuestro propósito. Tenemos que tener una agenda clara de que ES IMPORTANTE.
Hasta que no tengas una cotidianidad organizada y conformada con actividades y acciones que estén enfocadas con tu propósito, seguirás teniendo el mismo problema de realizar actividades y acciones que te harán perder tiempo y esfuerzo.
Limpiar tu agenda de todo aquello que te impide avanzar es una labor dificultosa, porque tienes que determinar lo que es importante y lo que no lo es. Para hacer esto, existen diferentes métodos y no creo que alguno sea mejor que el otro, sin embargo, pienso que hacerse algunas preguntas contribuye mucho con el fin.
Pregúntate
¿Qué pasaría si no hago esto en particular? ¿Me afectaría negativamente?
Filtra tus actividades. Cuestiónate si realmente te perjudica no hacer esa actividad. Si dejarla de hacer te aleja de tu objetivo. Establece si tiene o no un vínculo con lo que quieres obtener.
¿En qué plazo de tiempo puedo lograr esto que quiero?
Muchas veces te planteas metas muy largas y muy grandes sin segmentarla en metas medianas que te permitan irlas alcanzando y, con esto, motivarte en cada logro. Tener bien definido el plazo para lograr tu meta es fundamental porque puedes planificarte, organizarte y establecer acciones consecutivas que te conduzcas a su realización. También es importante porque puedes determinar a cuáles actividades le dedicarás más tiempo y cuáles pueden realizarse en menor tiempo.
¿Qué me motiva? ¿Qué me mueve hacia ese propósito?
Saber qué te mueve o motiva a hacer algo es el cimiento de tu propósito. Si no tienes un motivo para hacer algo, es mejor que lo elimines de tu agenda y de tu cotidianidad.
¿Esto es coherente con mis propósitos, con mis deseos? ¿Esta actividad o acción me lleva a mi meta, se conecta con mi meta?
Si tienes una visión del futuro que quieres y tienes tu vida ordenada, seguramente tienes un plan elaborado con lo que tienes que hacer para lograr ese futuro, ¿está actividad está alineada con ese plan?
Un segundo método consiste en poner atención a tu cotidianidad. Desde que te levantas, observa todo lo que haces en tu día:
- ¿A qué le prestas atención?,
- ¿Qué te distrae, qué te desenfoca?
- ¿Cuáles actividades te ocupen mucho tiempo en el transcurso del día?
De esta forma, puedes tener una idea de cuales actividades te alejan de tus objetivos, identifícalas y sacarlas de tu vida.
Por ejemplo, observas que por las tardes te pasas una o dos horas viendo televisión, y tu objetivo es bajar de peso. En ese momento, lo oportuno es que decidas si bajar de peso es realmente importante para ti, y en consecuencia elijas no ver televisión o sólo dedicarle media hora y dedicarle una hora a hacer ejercicio.
El tiempo está ahí disponible para ti constantemente, tú eres quien decide en que lo inviertes y si lo inviertes en acciones que te permitan lograr tus propósitos.
Hacerte preguntas es un buen método para simplificar tu vida y despojarla de todo lo que estorba y te imposibilita lograr lo que realmente es importante para ti. Recuerda que, deponiendo acciones para conseguir lo que no es importante, puedes redistribuir ese tiempo para invertirlo.
Tu vida está sujeta a las acciones que realizas. Todo lo que haces en el presente se refleja en tu futuro. El presente que vives hoy es el resultado de las acciones que realizaste en el pasado. Por eso, el camino hacia el futuro que quieres está determinado por lo que hagas en el presente. Si no existe una conexión entre lo que haces y lo que quieres, no llegarás a cumplir con tu propósito.
Para lograr tu propósito tienes que comenzar a priorizar tus actividades. Dedica un tiempo a ordenar tu vida, a planificar tus metas y a crear actividades que te lleven a ese futuro que quieres. Y preguntarte, ¿a qué le dedico mi tiempo? ¿Realmente tengo una agenda organizada y planificada con mis propósitos de vida?
Despierta! con Gustavo Eduardo
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