Cuando una persona te hace daño o te ofende es muy probable que tu reacción sea ir en contra de esa persona por lo que te hizo y resistirte a perdonarla. Hasta cierto punto es lógico porque piensas que si no la perdonas impides que continúe haciéndote daño.
Sin embargo, “no perdonar” contiene consigo algunos problemas peores que “no perdonar”.
- “No perdonar” conduce a la venganza, a querer devolverle ese dolor a esa persona, y cuando caes en esa trampa, es muy difícil regresar a la normalidad. Conlleva a pensamientos negativos y conductas negativas.
- “No perdonar” conlleva consigo que la herida recibida no cierre ni sea superada por ti. Se convierte en un recuerdo negativo que sólo produce sufrimiento y dolor.
- “No perdonar” te conduce a un estado de malestar, te distancia con tu anhelos de ser feliz. Lo idóneo es que aprendas a defenderte de quien quiere hacerte daño y de las ofensas.
Perdonar no significa que dejas de defender tus derechos.
Perdonar puede convertirse en un ejercicio terapéutico en donde transformas tus conductas destructivas hacia la persona que te ofendió por conductas constructivas como hacerle entender que tiene que recapacitar y cambiar su actitud.
Perdonar no es un proceso aislado. No sólo perdonas cuando te ofenden, es un proceso continuo que se construye interiormente y te prepara para perdonar cuando eres ofendido. Si tu actitud cotidiana es buena, si tu autoestima es alta, si estás colmado de pensamientos positivos, cuando eres ofendido es más fácil evitar caer en una actitud de venganza y de repudio hacia tu agresor.
¿Estás preparado para convertir esa ofensa en una lección positiva y constructiva?
Perdonar no implica reconciliación. Perdonar es un proceso personal. Reconciliarte con el agresor implica que éste colabore y cambie su actitud hacia ti. Perdonar es un proceso de saneamiento propio, de apertura hacia el agresor. Perdonar es liberarte del daño, dejarlo ir para regresar a tu estado de bienestar. Perdonar es sanador para ti.
Perdonar tampoco implica que olvidarás el daño o la ofensa. Implica que dejará de ser importante para ti, implica que dejarás de enfocarte en esa negatividad para continuar tu existir. Perdonar implica un cambio en tu conducta que fue afectada por la ofensa, mientras que el olvido es un proceso que se dará o no con el tiempo.
Es erróneo pensar que si perdonas olvidarás la ofensa. No es así. Perdonar es dejar fuera de ti todo lo negativo que produce la ofensa. Es responder asertivamente a los estímulos que te recuerdan la ofensa. Habrán heridas que seguramente nunca podrás olvidar, lo importante es que esas heridas no sigan interfiriendo con tu vida y te dejen vivir en paz.
Nadie cargado de rencor y pensamientos negativos hacia otra persona es feliz.
¿Se aprende a perdonar?
Aprender a perdonar no es algo sencillo. Es un proceso que requiere valor, autoestima alta, amor y entendimiento. Cuando te niegas a perdonar al ofensor lo único que haces es alejarte de tu estado de felicidad. Nadie cargado de rencor y pensamientos negativos hacia otra persona es feliz.
Es importante que aprendas a perdonar la mezquindad, la envidia, la ira, el engaño, la mentira, la hipocresía, la venganza, el odio, la avaricia, la soberbia, el desprecio, la humillación, las críticas, entre muchas otras actitudes que pueden causar daños en tu vida.
Un ejercicio significativo para analizar y entender el perdón es el siguiente:
Busca las emociones que se esconden detrás de tu coraje. El coraje es la emoción que ves a simple vista, sin embargo, debajo esconde muchas otras emociones que necesitas distinguir porque causan mucho daño.
Ponte en el lugar de tu agresor y pregúntate qué tu hubieras hecho en sus circunstancias. Piensa en qué harías o que has hecho en esas circunstancias y compara las situaciones.
Piensa en lo peor que te ha pasado en tu vida y califícalo con un 10. Luego piensa en tu ofensa y califícala del 1 al 10, verás que quizás no sea lo peor que te ha pasado, sino que es lo más reciente y eso provoca una sensación de gravedad maximizada.
Quiero que tengas claro que si no puedes perdonar a una persona, el problema está en ti. El problema no es el daño que te causaron ni la ofensa recibida. El mayor problema pasa a estar en ti. El problema es que cargarás por mucho tiempo tu enfado, tu ira… y serán estos sentimientos los protagonistas de tu vida.
Practica el perdón de forma sincera
Perdonar es un gran paso en el objetivo de pensar positivamente. Cuando tu perdón no es sincero a quien más daño le haces es a ti mismo. Te sugiero que pienses si cargas contigo alguna ofensa de la cual aun no te has liberado. Reconoce tu estado de negatividad. Busca esa persona y perdónala. Libérate de una carga que lo único que hace es llenar tu mente de pensamientos negativos.
Libera tu interior. El perdón te beneficia más a ti que a tu ofensor. Deja de darle el poder de tu vida a quien te ofende, el poder de tu vida sólo lo tienes tú si aprendes perdonar.
El pasado [fusion_builder_container hundred_percent=»yes» overflow=»visible»][fusion_builder_row][fusion_builder_column type=»1_1″ background_position=»left top» background_color=»» border_size=»» border_color=»» border_style=»solid» spacing=»yes» background_image=»» background_repeat=»no-repeat» padding=»» margin_top=»0px» margin_bottom=»0px» class=»» id=»» animation_type=»» animation_speed=»0.3″ animation_direction=»left» hide_on_mobile=»no» center_content=»no» min_height=»none»][la ofensa] no las puedes cambiar, el futuro [perdonando] si lo puedes cambiar y dejar de sentirte mal y evitar que te conviertas en una persona rencorosa e infeliz.
En el perdón está tu libertad interior, por eso te pregunto: ¿cuántos perdones tienes ahí guardados en tu interior causando daño y evitando que seas feliz? ¿Cuánto espacio en tu corazón está habitado por el rencor? ¿Cuánto tiempo más piensas vivir con una carga tan pesada?
[/fusion_builder_column][/fusion_builder_row][/fusion_builder_container]
