10 principios para Ser Feliz

Cuida tus emociones

Expresa tus emociones, expresa lo que sientes… abraza, ríe, llora, enfurécete. Deja fluir tus emociones, porque cuando las reprimes o evitas sentirlas o tratas de controlarlas, lo que haces es implotar.

Lo peor que puede hacer es cometer unos de estos 3 errores porque pienses que sentirte triste es malo, que la tristeza sólo conduce al sufrimiento; que no te enamores porque te harán sufrir; que no quieras sentir desagrado porque no sabes regular esa emoción.

Tienes que dejar de pensar que tus emociones pueden ser negativas porque no lo son, son emociones, es una forma de tu organismo comunicarse contigo para hacerte consciente de ti misma y de lo que sientes. 

Lo que necesitas es aprende a educar y auto-regular tus emociones. Abrazar tu tristeza, tu odio, tu alegría, tu miedo, tu desagrado… y se asertiva en la respuesta que das a lo que tu cuerpo te comunica, porque para ser feliz es fundamental tu equilibrio emocional.

Acción practica. Comienza a observar tus emociones, anota qué emociones se manifiestan en ti, cómo respondes a cada una y cómo te comportas cuando se manifiestan.

Enfócate en tus fortalezas.

Una de las tendencias en las personas infelices es centrar su presente en sus inseguridades y debilidades, cuando la claves es centrarte en lo que sabes hacer y haces bien. Conviértete en una experta en lo que sabes hacer, practica todos los días.

Enfoca todo tu ser en lo que haces, en lo que sabes hacer, en lo que inviertes tu tiempo cada día. Nadie que haga lo que no sabe hacer ni le guste lo que hace cada día logrará generar felicidad en su vida.

Enfocarte significa que pongas todo tu ser y toda tu atención en el aquí y ahora, que dejes a un lado lo que pasó y que dejes de enfocarte en lo que aun está por venir. De esa forma, dejas atrás la nostalgia, la ansiedad, la inseguridad y la incertidumbre que no te deja lograr los resultados que quieres.

Acción practica. Haz una lista de tus fortalezas, de aquellas habilidades, cualidades, hábitos y talentos, en los cuáles, tú sabes que te destacas, que son tu mayor fortaleza, y a partir de hoy, comienza a enfocarte en ellas.

Fíjate metas posibles. 

Este principio está muy re-ligado al principio “Enfócate en tus fortalezas”. Este es un principio vital para ser feliz porque lograr objetivos en tu vida genera felicidad, bienestar y auto-realización. El problema surge cuando esos objetivos que te fijas son inalcanzables.

Déjame darte un ejemplo. Necesitas bajar de peso y te fijas como meta rebajar 50 libras en un mes. Lo haces porque estás desesperada por rebajar, sin reparar en qué, rebajar más de una libra por día es improbable, de antemano, sabes que no lo conseguirás y te engañas a ti misma pensando que sí lo puedes hacer porque necesitas rebajar.

Es importante que sepas analizar tu situación y la forma en cómo te formulas a ti misma lo que quieres lograr. En el mismo ejemplo de las 50 libras, una meta muy distinta es proponerte rebajar 2 libras por semana, porque es mucho más probable que logres bajar 7 u 8 libras en un mes.

Piensa, qué es resultado es mejor para ti. Bajar 2 libras semanales durante cinco meses ó frustrarte 5 meses porque no lograste bajar las 50 libras en cada uno de esos meses. Y cada mes, comienzas de cero a bajar 50 libras. 

Metas pequeñas y alcanzables. Cada semana que logres bajar 2 libras, no sólo consigues bajarlas, también consigues motivarte para la siguiente semana porque ya lograste un objetivo. En la forma anterior, 2 libras ni 5 libras significan nada. En cambio, de esta forma, lograste una meta. Y sin darte cuenta, en 5 meses habrás bajado la 50 libras y habrás conseguido 25 metas alcanzadas.

Si te habitúas a fijarte una meta diaria, pequeña, concreta, posible, que sea parte de un objetivo mayor, lo que harás cada día es motivarte, acercarte objetivamente a tu meta y generar felicidad constantemente.

Acción practica. Piensa en una meta que quieras lograr y desglósala en pequeñas acciones que puedas realizar para lograrla. Recuerda, metas pequeñas, que juntas conformen lo que quieres lograr.

Deja pasar

Cuando te preocupas por todo lo que sucede y conviertes este sistema de preocupación en un hábito, generas perturbación, malestar y desenfoque, de forma constante, lo que, se transforma en un exceso de ansiedad muy desfavorable para ti.

Comienza a pensar en que es lo que te preocupa. Normalmente, te preocupas mucho por lo que no puedes cambiar y creas una tormenta que arrasa con todo tu interior. Preocuparte en lo que no puedes cambiar es un círculo vicioso porque al no poder cambiar la situación, te obligas a ti misma a quedarte pensando sólo en el problema.

Automáticamente, te desenfocas, dejas de pensar en las soluciones, y este pensamiento conduce a la angustia y la inquietud, lo cual, te distancia más de la solución. En el caso de que tu problema no tenga la solución que deseas, tu angustia, ansiedad y desenfoque se agrava, distorsionando tu realidad.

Tienes que tener con claridad si tu problema no tiene solución o si lo que sucede es que las soluciones posibles no son de tu aprobación o agrado.

Habituarte a preocuparte por todo implica alterar tu estado de bienestar. Y no quiero sugerir que no te preocupes por ciertas situaciones, lo que quiero señalar es que preocuparte por todo no es saludable. Tienes que aprender a preocuparte por las circunstancias que verdaderamente lo ameritan.

Existen muchas trampas en las que puedes caer y que te conducen directamente a la preocupación. Tales como, “que hubiera pasado si…” es una trampa letal porque lo que no sucedió no es posible cambiarlo, quedarte pensando en lo que “no fue” es distorsionar tu realidad, a tal punto, en que comienzas a generar pensamientos irracionales, porque te enfocas en lo que no existe ni ha sucedido, y le das la espalda a lo que está sucediendo y sucederá.

Las personas infelices suelen acostumbrarse a enfocarse en “lo que pudo haber sido y no fue” como respuesta ilusoria a su presente, sin entender que, en la medida en que se enfoquen en el pasado, más se alejan de su estado de bienestar.

Lo primero que puedes hacer es dejar de preocuparte por lo que no puedes cambiar. Cambia tu forma de entender tu propia realidad y enfócate en lo que sí puedes hacer para cambiar lo que sucederá.

Lo segundo que puedes hacer es dejar pasar lo que sucede. No te detengas en ese punto del camino, sigue adelante, que encontrarás un mejor momento para analizar lo que sucede.

Acción practica. Haz una lista de situaciones en la que recuerdas que te preocupaste mucho y se convirtió en una situación de mucha ansiedad y que reconoces que no supiste manejar asertivamente. Piensa en qué harías si sucediera nuevamente, ¿qué harías diferente?

Ignora los juicios de los demás

Las demás personas suelen tener una idea distinta a la tuya, generan juicios de valor en torno a lo que haces con tu vida, sobre lo que piensas, suelen criticar lo que haces y darte órdenes en relación a lo que harás. 

Eso es cierto, ahora bien, eres tú la única que decide si esos juicios te afectarán o no, si esas criticas son constructivas o destructivas y si harás caso a esas órdenes.

Las personas felices son personas seguras de sí misma, saben con certeza quiénes son, creen firmemente en sus pensamientos, por eso son capaces de rechazan los juicios y opiniones que les afectan, porque saben que no son cómo esos juicios y opiniones.

De forma que, a partir de hoy puedes comenzar a distinguir cuando las demás personas se dirijan a ti, si te están criticando, ordenando o emitiendo juicios de valor que no coinciden con tu forma de pensar y tus acciones, y tú misma decide que no te afectarán. Nadie puede hacerte daño sin tu consentimiento.

Vive tu presente

Enfócate en vivir tu presente. Deja de engañarte a ti misma esperando el mejor momento de tu vida para decidir o hacer algo, porque tu mejor momento es aquí y ahora. El momento no se busca, se vive. Tu presente es el momento más oportuno para ser productivo y hacer lo que quieres hacer.

Por eso, no encuentras el mejor momento para tomar una decisión difícil, para hablar con alguien de un tema complicado o para enfrentar un problema, porque el momento es ahora, no está por venir, en el futuro no se puede actuar.

Tus frutos del mañana son resultados de lo que siembras hoy, de lo que haces en tu presente, si sigues sembrando lo mismo, cosecharas eso mismo: la misma vida que tienes ahora. Cuando hacer lo que tienes que hacer y logras un objetivo, tu cerebro produce compuestos químicos que generan placer y te hacen sentir bien.

Acción practica. Piensa en algo que quieres lograr en el futuro y enumera las acciones que necesitas realizar hoy para alcanzar ese objetivo en el futuro.

Conviértete en una persona nutritiva

Haz feliz a los demás. Esto no quiere decir que sujetes tu felicidad a los demás ni que la felicidad de los demás está sujeta a ti.

Hacer felices a los demás es ser una persona nutritiva, una persona que apoya a las amistades, que contribuye a cumplir los sueños de los demás. Encuentra un momento en tu presente para expresar lo que la otra persona significa para ti.

Cultiva relaciones nutritivas, cultiva la compasión, la bondad, el compañerismo, la lealtad, la sinceridad. No intentes cambiar a la otra persona, mejor hazle ser consciente de cómo es para que esa misma persona quiera cambiar.

Sé el oído que los demás necesitan. Aprende a escuchar, aprende a entender los pensamientos de los demás, no los interrumpas y les respondas antes de terminar de escucharlos. La forma más asertiva de entender a las demás es ponerse en su lugar, ver la vida desde su perspectiva, porque la tuya es muy distinta.

Para una buena comunicación necesitas empatía y para una buena relación con los demás necesitas reconocer en los demás sus emociones, ser emocionalmente inteligente. 

Acción practica. Busca cada día una persona en tu entorno y aporta algo de valor, ayúdale a ser mejor, agradécele por algo, enséñale algo que no sabe… conviértete en una mujer nutritiva.

Agradecer

Ser una persona agradecida. Dar las gracias constantemente… si te ceden un lugar, si te dejan pasar primero, si te felicitan… Agradecer los detalles pequeños, sentir ese sentimiento de fluidez y armonía que sintoniza tanto con la amabilidad y la convivencia, generará un mejor estado de bienestar.

Acción practica. Dedica 5 minutos al día, antes de dormir, y agradece por lo que lograste en el día, lo que has logrado en tu vida y por lo que sientes que te hace bien.

Disfrutar lo que haces

Disfruta lo que tienes, disfruta tu presente. Vierte quién eres en lo que haces. Disfruta los detalles simples de la vida, como la lluvia, el viento, una sonrisa, un gesto de amabilidad. Lo mejor que contiene la vida es lo que no se puede comprar, como hacer lo que te apasiona, abrazar a un ser que amas, entenderte con tu pareja.

Acción practica. Haz una lista de lo que te gusta hacer, de lo que disfrutas haciendo y saca tiempo en tu rutina para hacerlas con más frecuencia.

Sé Auténtica

El principio fundamental, y lo he dejado de último a propósito porque quiero dedicarle más contenido, es Ser Auténtica.

¿Qué significa ser auténtica? Significa ser tú misma. Ser una mujer que se respeta y honra su definición personal de vida. Significa que te conoce a profundidad, que te distingues en tu entorno porque piensas por ti misma y defiendes lo que piensas, que eres coherente con lo que piensas, dices y haces.

Ser auténtica no sólo se trata de lo que se ve por fuera, sino de lo que refuerza tu personalidad. Se trata de aceptarte a ti misma, de afianzar tus propios valores y vivirlos, porque muchas veces sentirás temor de mostrarte tal como eres por miedo a ser rechazada.

Si tus pensamientos son negativos pueden desorientarte, generar creencias como “no soy una mujer adecuada”, “no aprobarán lo que pienso”. Y esas creencias te conducen a comportarte de forma distinta, te alejan de ser tú misma, porque en el fondo de esos pensamientos, quien se esta rechazando eres tú.

Por eso, es importante aceptarte como eres. Primero, porque eres tú. Segundo, porque desde la aceptación y valoración personal es mucho más efectivo transformar lo que no te gusta de ti misma o lo que no quieres aceptar.

Cuando te rechazas lo que haces es auto-engañarte. Crees que es la otra persona que te rechaza porque, ciertamente, esa otra persona te rechaza y lo hace porque es lo que tú le indicas, es lo que tú le transmites y reflejas: tú propio auto-rechazo. Es lógico que la otra persona te rechace porque tú misma te rechazas. 

Deja de fingir ser otra persona y de querer imponer que te vean de tal manera. Tienes que mostrar quién eres, cómo piensas, hablas y actúas, y cambiar la percepción “no aceptarán mi forma de ser” por “expreso mi pensamiento aunque no estén de acuerdo”.

Por eso, es importante que seas sincera, que no poseas una doble cara. Que hables con la honestidad que garantiza que eres una mujer confiable y segura de ti misma. Que sabe que lo que piensas puede no coincidir con lo que piensan los demás y estás dispuesta a sostener tu pensamiento, a negociar o convencer.

Ser auténtica se vincula mucho con tu protagonismo de vida, con tomar tus propias decisiones y tener las riendas de tu vida en tus manos. Integrar en tu persona los elementos que necesitas para ser tú misma.

Ser tú misma también te ayuda mucho a continuar con tu auto-conocimiento, en la medida que seas auténtica, te enfocas en desarrollar tus propias habilidades, tu propios pensamientos, creencias, cualidades, y un abanico de elementos más que constituyen tu persona.

Las mujeres auténticas son muy distintas entre sí. Observa en tu entorno y comprueba lo distinta que puedes ser de las mujeres que te rodean. Sé consciente de que cada mujer auténtica es especial y no se preocupa de cumplir con los patrones estandarizados ni con los prototipos. Se enfocan en conocerse a sí mismas y se valoran por lo que son. 

¿Por dónde empezar a ser una mujer auténtica?

– Primero, obsérvate. Anota en tu diario personal tus emociones, conócete, observa cuántas veces dices algo que no querías decir sólo por (1) complacer a otra persona, (2) sentirte rechazada o (3) por conseguir la aprobación de otra persona. Piensa, ¿por qué dijiste ese algo que NO querías decir? ¿Por qué no dijiste lo que querías decir? ¿Qué hubiera pasado si hubieras dicho algo distinto y que sí deseabas decir? y pregúntate seriamente ¿dónde esta tu credibilidad? ¿Dónde está tu auto-confianza? ¿No crees en ti misma?

– Segundo, y este ejercicio es parecido al anterior, sólo que enfocado en lo que haces. Observa cuántas veces haces algo que no querías hacer solo por (1) complacer a otra persona, (2) sentirte rechazada o (3) por conseguir la aprobación de otra persona. Piensa, ¿por qué hiciste algo que NO querías hacer? ¿Por qué no hiciste lo que querías hacer? ¿Qué hubiera pasado si hubieras hecho algo distinto y que sí deseabas hacer? y pregúntate seriamente ¿dónde esta tu credibilidad? ¿Dónde está tu auto-confianza? ¿No crees en ti misma?

– Y tercero, observa cuántas veces incumples tus valores por las misma razones. Piensa que tus valores son los criterios a través de los cuales vives tu vida, limitas la frontera hasta donde llegarás por lograr tus metas y hasta dónde permitirás que los demás influyan en ti.

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