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Lo que te duele te puede ayudar a sanar

Beneficios de un Diario Emocional

Sentarte a escribir te ofrece un momento presente de reflexión sobre ti misma. En este sentido, te ofrece un momento consciente de enfocarte en tu presente, en lo que vives en ese instante para reflexionar sobre la experiencia de vida que estás viviendo y lo que sientes.

Cuando escribes sobre ti misma enfocada en tu presente, amplias tus conocimientos sobre ti misma, te conoces más a fondo, percibes sensaciones y pensamientos que, de otro modo, pasan desapercibidos. Cuando escribes entiendes mejor tus problemas y lo que sucede en tu vida, e incluso piensas en posibles soluciones.

Cuando tiendes a evitar tus emociones, lo que haces es reforzar el conflicto, y enfocarte en la base de los trastornos de ansiedad, tus miedos, inseguridades… Al escribir sobre tus problemas, miedos, emociones… comienzas a realizar una catarsis, que, al principio, puede generar un poco de incomodidad, que se manifiesta en el proceso de escribir hasta alcanzar una sensación de satisfacción.

Cuando escribes generas una capacidad de expresión y de comunicación contigo misma, porque creas una esfera de reforzamiento positivo que te motivará a escribir cada vez más.

Es innegable que, cuando comienzas a escribir, exploras aspectos negativos de ti misma, episodios de tristeza y decepción contigo misma.

Lo favorable es que tomas consciencia de cómo te sientes para identificar estas emociones y liberarlas, de forma que, puedas transformarlas y convertir ese dolor en alivio a través de este proceso de escritura.

Existe tratamiento psicológico basado en la escritura que se aplican con relativa frecuencia como herramienta terapéutica simple y poderosa.

Simple porque es tan sencillo como sentarte con una hoja y un bolígrafo… y escribir. Cuando eres capaz de contar y describir sobre ti misma, tu historia de vida y la realidad que has creado, encuentras el hilo conductor de tu vida.

Este ejercicio es poderoso porque, justamente, descubrir este hilo conductor, muchas veces, patrones conductuales, es lo le confiere a tu historia un sentido más coherente que con cualquier otro método.

Contando tu historia de vida, sobre lo que sientes, piensas y ha sucedido, comienzas a darle un giro hacia un bienestar mayor, en el que puedes cambiar lo que sientes.

La escritura curativa te guía en la observación de los elementos que desenfocan tu presente y crean un futuro distinto al deseado. Y dentro de esta escritura curativa existen varias técnicas y recursos aplicables a esta sanación interior.

Cuando expresas tu historia, te desahoga, canalizas y realizas una catarsis de tus problemas, es como si aquello que te preocupa se desvinculara de tu persona, en alguna medida. La experiencia de vida se manifiesta de formas distintas, cuando un problema es reprimido o guardado, que cuando se libera de forma sanadora.

El proceso que vives en esta catarsis es como un desdoblamiento, en el que, un personaje es el que describe tu historia de vida, y el otro, es el protagonista de dicha historia. El efecto que crea este proceso es que logras distanciarte de ti misma para observarte y describir de forma más asertiva tu historia.

La escritura curativa te permite traducir tus emociones en palabras, y al lograr esto, conectas con tu consciencia, en un espacio de reflexión que activa y alivia tu salud emocional.

Por un lado, desinhibes tus emociones atoradas para liberarlas y liberar las energías que las mantiene atrapadas, porque escribir aumenta la posibilidad de gestionar mejor la experiencia memorizada por tu cuerpo en un lenguaje transformador de circunstancias críticas en la posibilidad de sanar.

Cuando le pones nombre y rostro a tus emociones creas un conocimiento distinto al memorizado por tu experiencia de vida, porque crea una nueva compresión y percepción de ti misma. Al escribir, utilizas nuevos elementos para percibir tu historia y tu realidad. Y esta nueva percepción genera nuevos sentimientos que evalúan de forma distinta tu mundo emocional.

Escribir es un espacio de reflexión para re-escribir tu historia, es dedicar tiempo para pensar y experimentar distintos escenarios, distintas posibilidades, porque mientras más amplia es la visión que tienes de ti misma, aumentas la probabilidad de transformación y sanación.

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